Javier Cuervo
Photoshop está en los medios de comunicación, en los estudios de los fotógrafos de ritos de paso (bodas, bautizos y comuniones para los que prefieren sacramentarlos) y en los ordenadores personales de los más mañosos. En internet miente más todavía porque allí no hay responsabilidad (legal). No debería estar en las páginas informativas de periódicos ni revistas para evitar la confusión con la publicidad. Pero hay impresos que no quieren diferenciar uno y otro. La publicidad siempre aparenta más bella que la realidad. El periodismo, a veces, afea las apariencias. El uso del Photoshop en las revistas siempre acerca la realidad a la publicidad y en los periódicos a la propaganda.
Photoshop no tiene por qué beneficiar siempre al poderoso, hacer más alto a Sarkozy, más joven a Berlusconi... Un negocio pequeñito que se podría reventar muy bien en Internet –y que sería mucho más justo que la descarga pirata de contenidos musicales o audiovisuales– es el que emprende el socialdemócrata británico y campeón de la guerra de Irak, Tony Blair, que cobra 180 libras (196 euros) por hacerse una foto con él en una reunión económica en Canadá. Aunque una persona inteligente no pagaría un euro por salir en esa foto y una persona decente no se fotografiaría con él ni aunque le pagaran 180 libras por ello, una forma de devaluar su negocio de feria sería utilizar Photoshop para colgar en internet millones de fotos de particulares estrechando la mano a Tony Blair.
No se trata de la devaluación del personaje –tan por los suelos que pone a la venta sus mentiras orales, su presencia en un restaurante para que se pague por comer junto a él y ahora va a cobrar las fotos, poniéndose al nivel de los que se disfrazan de Mickey Mouse en los hoteles de Disney o de Batman en los parques de Warner– sino de reventarle el negociete de ser el caballito para los niños de los fotógrafos ambulantes.