PEDRO DE SILVA
Al principio de la Liga, ya se habla de ´rivales directos´. Dos equipos son rivales directos cuando están condenados a luchar por la cabeza, o por escapar del descenso. Esa condena la dictan de antemano los que controlan la opinión mediática en el fútbol, y se contagia a todo el estamento futbolero, temo que árbitros incluidos. O sea que un equipo modesto no tiene que luchar sólo frente a equipos que multiplican por 50 su potencia financiera, sino frente a su propia condición de perdedor anticipado, tatuada en el culo bajo el rótulo de ´rival directo´ de otro maldito perdedor. Cuando los comentaristas de las altas tertulias televisivas hablan de los ´rivales directos´ de arriba y los ´rivales directos´ de abajo no ponen la misma cara, el gesto delata lo que les pasa por dentro. La gente guay prefiere codearse con los ricos a hacerlo con los pobres, pero al menos deberían disimular.