Una nueva norma
La nueva norma en proyecto del Gobierno andaluz retira a la Iglesia el derecho a elegir el profesorado que impartirá clases de Religión, saltándose a la torera los acuerdos internacionales Estado-Santa Sede, con una nueva vulneración del espíritu de los acuerdos, como cuando dispone que las clases de Religión católica sean no puntuables.
Los acuerdos, rubricados por el Rey, expresan que “el ordinario diocesano comunicará los nombres de los profesores y personas que sean consideradas competentes para dicha enseñanza”, cuando la Junta pretende regular la gestión de los puestos de profesores de Religión para este nuevo curso recién empezado.
Esta normativa, junto a la discriminación hacia los colegios concertados católicos, que reciben la mitad de presupuesto por plaza que los públicos –con el considerable ahorro que beneficia al Gobierno– y el quitar crucifijos de los escasos centros públicos que aún los conservan como últimos agravios de una larga lista contra los católicos, da una idea del sectarismo laicista de nuestros gobernantes.
Isabel Bermúdez Espejo
Rincón de la Victoria