Yo acuso al profesor
"La vida es una lucha, aceptemos la lucha y no retrocedamos ante las fatigas ni ante los disgustos". De esta manera escribía el insigne Emile Zola a su amigo Jean Vaille. El Emile Zola al que hoy hurto su "yo acuso" (j´acusse...!). Sí. Hoy quiero acusar al profesor. Al profesor que permite la discriminación en sus aulas. A día de hoy, en este año nueve del XXI, niños y niñas de este país siguen siendo unos ´apestados´ cuando llega la hora de la clase de Religión. Los niños de los padres que han decidido que sus hijos no sean objetivos de un imperativo son conducidos a aulas de ´entretenimiento´ por el tiempo que dure la clase en cuestión. Yo acuso a estos profesores anticonstitucionales. Triste y fatigoso es tener que andar recordando que este país es laico por obra y gracia de su pueblo, que así lo quiso en Referéndum. Yo te acuso de indiferente, de ´nómina´ parlante. Yo te acuso de cobarde y aburrido. Lean a Gianni Rodari. Beban de las aguas limpias de Frobel; y si lo que quieren es hablar de resurrecciones, resuciten a Don Francisco Giner de los Rios. Dejen ya de vejar a mis sobrinos, a los sobrinos de un vecino cualquiera, a los hijos de padres y madres que con la ley en la mano apuestan por una educación en valores humanistas. Una educación que persiga la formación de espíritus libres, condición por la que el individuo adquiere su rango de persona; que no de siervo de viejos postulados. Es triste y fatigoso andar en el año nueve del XXI reivindicando la neutralidad de las escuelas públicas en el tema religioso.
Francisco García Castro
Estepona