Pedro de Silva
El Premio Príncipe de Asturias Raymond Tomlinson, inventor del correo electrónico, no tiene teléfono móvil, y dice que usaría el correo postal para enviar algo con seguridad. Leyendo cosas así uno reafirma la convicción de que la religión de las TIC es como todas, buena si sabemos usarla para vivir mejor, mala si dejamos que nos colonice y se haga con el puente de mando y la sala de máquinas. El asunto es que la tecnología es un medio, no un fin. Hay que añadir que, como toda prótesis, hay que ajustarla de forma muy precisa a cada ser humano. Meternos en el cuerpo chismes complicadísimos, cuyo manejo pone a prueba el funcionamiento del sistema neuronal (en general perdiendo éste), y nos tensa hasta el paroxismo, nunca puede ser bueno. Hay que montar siempre el caballo que podamos dominar. Además las máquinas son listas, y en cuanto notan que no podemos con ellas se ponen más chulas.