José María de Loma
Llega José Luis Centella al sillón de máximo dirigente del PCE, un sillón histórico en el que asentaron sus posaderas antecesores que están en los libros de historia, en la mitificación o demonización, en la acción siempre. Mientras, él tiene por delante el titánico trabajo de que la ideología que representa no quede en eso, en historia. Los dioses del azar han querido que su elección como el primero entre los comunistas se produzca en el aniversario vigésimo de la caída del muro y con él de décadas de fracasados y oscuros regímenes. Centella llega con muy buenas intenciones: que el PCE no se diluya en IU pero que tampoco la vampirice, que no haya peleas internas en las familias que componen la coalición. A ver si aplica esa receta en Málaga, donde existen varias facciones incomunicadas entre sí. Su talante y predicamento, su acreditada dedicación a lo orgánico, con evidente éxito, podría llevar a propiciar algunas reconciliaciones. Centella irá en las listas de IU que quiera en las elecciones que quiera, si bien por no fastidiar mucho la convivencia con Cayo Lara, coordinador, es probable que éste en las generales vaya de uno por Madrid y entonces tal vez Centella sea, de nuevo, candidato al Congreso por Málaga.
PP andaluz
Arenas se llegó este fin de semana a Sevilla a entregar carnés a nuevos afiliados. La provincia de Sevilla es territorio comanche para el PP, donde el PSOE le mete goleadas electorales que han rozado en ocasiones y zonas el setenta por ciento. Sin embargo, impelido por el acto reciente de Dos Hermanas, envalentonado ante los nuevos conmilitones y con esa seguridad en el triunfo que le acredita su destacado expediente de perdedor, asegura que van a ganar en Sevilla, en Andalucía y en España.
En este último ámbito las cosas se le están poniendo a huevo al PP si no fuera por su dedicada aplicación a guerrear internamente, lo cual los está haciendo polvo. Por eso, por si acaso en el PP andaluz hubiera algún amago de disidencia, de diferencias, de críticas, etc, y para que el monolitismo no se fisure, Arenas instó de manera clara y contundente a no realizar críticas a compañeros o al partido ante gentes no militantes o en los medios de comunicación. Arenas da como consigna que todos hablen maravillas de todos. Por primera vez en la historia acaricia algún atisbo de posibilidad lejana de éxito electoral y no quiere que la corriente del gurteleo, la mangancia, los escandalotes y el campismo puede contagiar a la organización en Andalucía, fracturarla, restarle posibilidades. Es pensar en sus compañeros dando tres cuartos al pregonero y ponerse malo de los nervios. Y sabe que la corrupción tal vez no quita votos, pero la división sí. Así es este país y así de bien se adapta él.
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