Jose María de Loma
Está por estas tierras andaluzas Leire Pajín, la número tres del PSOE, que tiene cara de mileurista, sólo cara, declamación de actriz de provincias, rebeldía sólo contra la oposición y no el poder y una convicción como de argumentario memorizado que será puesta a prueba por Rafael Velasco en Sevilla. Velasco es una promesa del PSOE andaluz, un pimpollo bien hablado y desenvuelto, si bien cuando uno lleva varios años como promesa corre el riesgo de quedarse en grano que no estalla. Velasco habla tan bien que hace mucho que no lo oímos. Velasco, cordobés, lleva la cosa municipal en el socialismo andaluz y le ha pedido a Pajín que se pueda en Andalucía adelantar o flexibilizar la elección de candidatos a las alcaldías de más de 50.000 habitantes. Y no sabemos a la hora de redactar estas líneas qué habrá pasado. Si es que ha pasado algo.
Uno ve a Pajín y a Velasco y según lo que dicta el tópico, pensaría en dos jóvenes interesados por bajarse música de internet, leer la saga de ´Crepúsculo´, ver el docu de Michael Jackson, comentar cómo el puto banco no les baja la hipoteca y cotillear acerca del último bar que han abierto en la ciudad y el ganado que lo frecuenta. Y eso en un abrevadero de cañas. Pero no. Se van a ver formalitos en sede partidista:
–Oye, Leire que lo de los candidatos hay que flexibilizarlo en aras de una mejor estrategia para afrontar los comicios municipales.
–En la ejecutiva federal estamos inclinados a estudiar esta cuestión de forma prioritaria, Rafa.
Pajín, aunque todavía no sea senadora, es lista y sabe que en realidad el mensaje de sus compañeros andaluces es ´¿por qué no dejáis de tocarnos los mismísimos con los calendarios rígidos y federales pensados desde Madrid sin tener en cuenta las realidades de las provincias y nos dejáis nombrar a los candidatos cuando sea mejor´?
Claro que está el PSOE ahora como para estudiar nada, con Griñán impaciente por hacerse con el partido y Chaves sabedor de que si pierde éste el ocaso se le echa encima, quedando sólo con un cargo que depende de ZP, el cual con sólo un gesto displicente de la muñeca, una firma, un minuto, podría dejarlo en el paro, el dique seco, la historia y el ostracismo. O en la embajada de Viena. La elección / guerra / batalla por la elección de candidatos en el PSOE andaluz se va a mezclar con la batalla por el liderazgo regional. Tal vez estemos ante un punto de inflexión en la historia política andaluza, si es que eso existe. Lo mismo es el último turrón feliz para el PSOE. Para el chavismo, queremos decir.