¡Parece mentira!
Mi padre es un enfermo de Espondilitis, que lleva recibiendo desde hace unos 20 años, un tratamiento consistente en una rehabilitación diaria en una piscina de agua caliente (37º aproximadamente) para no recurrir constantemente a antiinflamatorios. Esa rehabilitación sólo es posible recibirla en la piscina del Hospital Civil, ya que en otras piscinas privadas de Málaga la temperatura a la que está el agua no llega a los 37 grados. Pues bien, desde hace un año y medio, este tratamiento se ha ido reduciendo en horas y días hasta llegar al punto de que este año no comenzaría hasta enero, debido a la falta de personal. Como consecuencia de esta carencia de medios, la salud de mi padre se está viendo claramente afectada, volviendo a sufrir dolores generales constantes. Y yo me pregunto, ¿para qué sirve cotizar toda una vida a la Seguridad Social? ¿Por qué no se invierte más en algo tan prioritario como es la salud? Espero que la Junta de Andalucía se digne a solucionar esta situación.
María Sandra González Triano
Málaga