El gran hermano

 22:42  

Esther Esteban Cuando un ministro del Interior te dice que ve y oye todo lo que haces y dices hay motivos para que un escalofrío te recorra el cuerpo. Si luego pretende explicarlo con el argumento de que te ve y te oye en la radio y en la televisión en vez de tranquilizarte, te induce a pensar que te toma por tonto, lo cual te indigna todavía mas. Es raro que un hombre curtido en mil batallas políticas como Rubalcaba, que ha demostrado tener nervios de acero en las mas complicadas ocasiones y que jamás da puntada sin hilo haya cometido el error de amenazar al diputado Carlos Floriano del PP en tales términos. La explicación más sencilla es, simplemente, que tuvo un mal día. Si fue así se debía de haber disculpado inmediatamente. La otra, la que te pone los pelos como escarpias es que el ministro preso de la ira quisiera decir lo que dijo y que su tono amenazante esconda la verdad. De ser así ¡apaga y vámonos!, porque entonces Sitel puede convertirse en un cheque en blanco para policías y jueces con pocos escrúpulos. Este sistema de interceptación de las comunicaciones es un software que permite que todos los teléfonos de España puedan ser objeto de escuchas directas o aleatorias y que las fuerzas de seguridad no solo graven conversaciones si dejar rastro, sino además facilita todo tipo de datos que vulneran la intimidad como el lugar donde se encuentra la persona, las paginas por las que se navega en Internet, los correos que recibe, etc. Es una especie de gran hermano, de ojo que todo lo ve donde la vida privada de la persona objeto del seguimiento queda totalmente al descubierto. Evidentemente es un sistema muy eficaz en la lucha contra el terrorismo o contra el crimen organizado pero su utilización debería estar regulada. Claro que si acepta que se haga, reconoce implícitamente que hasta ahora su utilización puede haber sido cuestionable y podría dar lugar a que muchos delincuentes que han sido procesados gracias a la pruebas conseguidas por este sistema pidan la nulidad del juicio. Ese es un riesgo ¡claro está! pero en una democracia los ciudadanos no se pueden sentir bajo sospecha y, tal como esta ocurriendo, utilizar sus teléfonos con la prevención de que sus conversaciones son escuchadas para fines espurios. Extender la sombra de la sospecha no es bueno para nadie y Rubalcaba lo sabe muy bien. Por lo tanto que se tome una tila, pida perdón por su ataque de ira y se ponga manos a la obra para que el gran hermano no nos amenace a todos incluido a él.

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