Nueva ley de economía
La política económica del Gobierno es y ha sido como el parto de los montes. Mucha expectación y al fin salió un ratón o como diría el castizo: Mucho ruido y pocas nueces.
Sin medidas estructurales que aplicar, sin reforma laboral, bajada de impuestos, control del gasto, sin inversiones productivas, lo único que cabía esperar es que escampe tras la tormenta de la crisis. Saldremos a flote, los últimos, por la inercia de los países fuertes.
La intromisión del Estado en la vida privada no es de recibo y ni que decir tiene lo bien que ha caído entre los pensionistas el suprimirles la paga extra. En fin, todo un acierto.
Miguel Rivilla San Martín
Málaga