Pedro de Silva
Los grandes países con desarrollo todavía pendiente (China, Rusia, Brasil) se resisten a poner coto a las emisiones de CO2. Ellos creen todavía en el paraíso industrial, la emancipación por el consumo, la civilización urbana. El código moral que rige nuestra vida, el PIB, está de su parte. Ese código dice sólo esto: producir es bueno, y cuanto más produzcas más bueno eres y más cerca estás del cielo. Ante el idolo del PIB se sacrifica todo: bienes naturales, viejas culturas, clima, salud, paz, identidad, decencia. Roma aún no se ha enterado de que el Anticristo no era el comunismo, es el PIB. El día que aparezca otro medidor de la riqueza, que en una columna sume todo lo que se produce, y en la otra todo lo que se destruye a cambio, y saque el saldo, el mundo será otro. Los paises industriales pasaremos a ser mucho más pobres, pero al menos lo que aún nos quede será verdad.