Jose María de Loma
El interesante va a ser el del año que viene. El debate sobre el estado de la ciudad de finales de 2010, el que se celebrará a sólo pocos meses de las municipales, con las urgencias que eso conlleva; con la prueba evidente de que ninguno de los proyectos enunciados en cualquiera de los seis anteriores debates sobre la ciudad se ha llevado a cabo, cuando se sepa el candidato del PSOE, cuando el contexto de crisis no sea el mismo y cuando De la Torre dé cuentas de toda una legislatura y del tramo ejecutado por un nuevo equipo, el que conformará en breve.
Entretanto, llegó el de 2009. Más de lo mismo. Empero, un saludable ejercicio de parlamentarismo de provincias al que la oposición llegó crecida y en el que el alcalde ejerció de poco hegeliano (tiene tesis y antítesis pero no síntesis) y las visiones de la ciudad se muestran como si unos miraran a Alfarnate y otros a Nueva York. De nuevo el alcalde prolijo y detallista, estadístico, locuaz por cifras más que por palabras, notarial, compilador y empequeñecedor él mismo de su propia figura. De su ciudad y de nosotros. Nótese por ejemplo como es hasta traicionado por el lenguaje: nos invitó una y otra vez a "caminar por los senderos del progreso" con lo bien que podríamos transitar por caminos, que son más anchos y de gentes más ambiciosas. O por autovías o autopistas.
Y hablando del lenguaje, un pequeño giro de izquierdas: ahora dice malagueños y malagueñas, como los progres. Y para los titulares: De la Torre apostó por cuatro conceptos que empiezan por la letra T. Tecnología, transporte, turismo y trabajo, con lo que puso ayer a cavilar a chistosos, rivales, columnistas, incluso conmilitones y demás canallesca que competían por añadir haciendo chanzas otras letras t necesarias, como la de transparencia. O no necesarias, como Teconsa.
De la Torre deslizó en sus 25 folios iniciales la idea de que la gran transformación de Málaga ocurre en una década (que es lo que él lleva gobernando casi) y volviendo a los conceptos en t, abundó en el panegírico a la labor del Instituto Municipal para la Formación y Empleo, dándonos a entender, ya lo sabemos, que el Gobierno es un poco tuercebotas en esto de crear empleo y por eso lo tienen que crear los ayuntamientos. Fomentar, mejor dicho. De la Torre anunció (apuesten entonces a que dudosamente se hará, dado que, como aquella expo tecnológica, se anuncia en un debate sobre el estado de la ciudad) que el Astoria y el Victoria serán propiedad municipal y constituirán equipamiento cultural. Y avanzó que está cerrando con Unicaja un acuerdo para un gran centro expositivo. Esta vez tal vez haya tenido la delicadeza de comentarlo con la entidad financiera citada, cosa que no hizo cuando hace tres años anunció una empresa mixta con ella para crear viviendas protegidas.
Y en cuanto a los últimos escándalos y descontroles, recogemos que a Manuel Marmolejo le hizo un guiño, cuando lo que en realidad, sólo hay que preguntarle, lo que a Marmolejo le hubiera gustado es un abrazo. En su momento. Su escaño vacío es todo un símbolo de que algo no marcha bien. Esa foto de asiento sin culo es un paradigma. Por lo que respecta a la oposición, lo más efectista de Rafael Fuentes es un titular llamativo que lleva implícito un deber: "Once meses, once escándalos", ergo para que el año le salga redondo, y estamos ya a diez de diciembre, ha de darse prisa en encontrar el duodécimo. Él sólo se ha puesto altísimo el listón. Pero a fe que lo está buscando. El escándalo, no el listón. Fuentes ha encontrado, eso sí, su Stalingrado particular y como entonces calle a calle, casa a casa, pelea estas cosas distrito a distrito. La otra oposición, o sea, Izquierda Unida, es decir, Moreno Brenes, se empleó con dureza denunciando modos de gobernar. Y formas: "Usted es autobombo". Testigos aseguran que luego todos se desearon feliz Navidad en los pasillos. Con la t de taimados.