Códigos de conducta
Que los partidos incorporen este tipo de reglamentos para evitar o reducir la corrupción en mayor o menor cuantía es encomiable pero que nadie piense que será suficiente para terminar con los abusos y descarados aprovechamientos a todos los niveles, cometidos por ciertos políticos un tanto golfainas.
Al responsable máximo de una formación política, léase Mariano Rajoy por el PP o Rodríguez Zapatero en representación del PSOE, no les puede ni debe temblar el pulso a la hora de aplicar los citados reglamentos sancionadores a los infractores con la inmediata expulsión del partido, con independencia de las responsabilidades penales que puedan corresponderle al facineroso de turno.
No es de recibo que en el ´caso Gürtel´, ´Ric´ Costa cargue con el mochuelo él solito, cuando en todo el PP valenciano nadie ignora que carecía de atribuciones y responsabilidades en las adjudicaciones a la trama formada por Correa y ´El Bigotes´. Este tipo de actuaciones de conveniencia, originan un mal clima entre la militancia cuando se descubre que la cabeza rectora no ha actuado con justicia y le faltó el valor suficiente para aplicar con todo rigor el ´código de conducta´ a quien verdaderamente le correspondía la sanción (¿Camps?).
Pronto se levantará otra parte del secreto del sumario Gürtel, momento en el cual los partidos podrán demostrar estar totalmente decididos a utilizar sus respectivos y ejemplarizantes códigos. Los ciudadanos de deshonestidades, choriceos y enriquecimientos ilícitos están hasta los mismísimos cigotos pero lamentablemente, y más en estas fechas, siempre son los mismos a la hora de recibir los ´5 jotas´ y la cajita de gran reserva. ¡Prediquen con el ejemplo! Que falta hace... Tanto buenismo, promesas y declaraciones de cara al futuro terminan sonando como una tomadura de pelo. ¡Tiempo al tiempo!
José-Tomás Cruz Varela
Málaga