Desayunos de oración
No es mi intención criticar a Zapatero, por aceptar la invitación de Obama, para compartir la tradicional celebración de Desayunos de Oración, pero recordemos que aquí en España, no quiso asistir a la eucaristía celebrada por Benedicto XVI, con motivo del Encuentro Mundial de las Familias, por no ser creyente.
En una ocasión recordaremos que nuestro presidente, dirigiéndose a los obispos, dijo que éstos “eran muy poco respetuosos con lo que representan las leyes que aprueba el Parlamento”. Zapatero no recibe a los padres que se oponen a EpC, o que reclaman, con miles de firmas, la presencia de la clase de Religión en la escuela.
Por eso me sorprende mucho que el señor Rodríguez Zapatero asista a un Desayuno Nacional de Oración, en el que en años anteriores también han abordado de forma clara la defensa del derecho a la vida. En EEUU a ningún responsable político se le ocurre hablar nunca de una intromisión de los líderes religiosos en asuntos públicos. En este sentido, me viene a la memoria las declaraciones de Barack Obama en una entrevista que concedió al diario ‘Avvenire’ con motivo de su primera visita al Santo Padre en Roma, en las que, refiriéndose a la preocupación mostrada por la Iglesia con respecto al matrimonio y al aborto, afirmó: “Nunca dejaría de lado la opinión de los obispos católicos porque yo soy el presidente de todos los americanos”.
¿Asistirá José Luis Rodríguez Zapatero sólo al desayuno, sin oración? ¿O es que Zapatero se habrá caído del caballo?
María Muñoz
Málaga
La Iglesia Católica
Todo el mundo que no es un ignorante sabe que todas las instituciones de la Iglesia, diócesis con sus parroquias, Cáritas, Manos Unidas, etc. han enviado abundante dinero y medios materiales a Haití para aliviar los efectos devastadores del reciente terremoto, y, por supuesto, conoce la labor de cuantos religiosos, misioneros de los que han sobrevivido a la catástrofe, siguen trabajando allí muy generosamente.
Desde el primer momento en que se dio a conocer la noticia de la gran catástrofe, la cabeza de la Iglesia y el representante de Cristo en la tierra que es el Papa, actualmente Benedicto XVI –que alienta e impulsa toda esta labor además de la oración–, lanzó un llamamiento a todas las instituciones.
Con esto contesto a un comentario poco afortunado que he leído.
Pilar Prados de la Plaza
Málaga