Miguel Ángel Heredia y el tren de cercanías
Me llama la atención, que el diputado socialista Miguel Ángel Heredia solo se refiera a la línea de cercanías C-1 Málaga - Fuengirola, a las obras de remodelación de las estaciones de calle Alemania, al corredor ferroviario de la Costa del Sol.
Todo esto está muy bien y es muy necesario, pero yo le pregunto: señor Heredia, qué hay de la línea C-2 Málaga- Álora, la gran olvidada por parte de todos; a esta línea no se refiere usted, quizás sea por que los ciudadanos del Valle del Guadalhorce no tenemos los mismos derechos que el resto. Tal vez C-2 signifique ciudadanos de segunda y no cercanías – 2.
En el mes de septiembre, los usuarios de la línea C-2 empezamos una campaña de recogida de firmas ‘C-2. Por un Cercanías más digno’, en estos meses se han recogido muchas firmas que mandaremos al Ministerio de Fomento, también se le ha pedido una reunión a usted a la que todavía no ha contestado, se le ha pedido reuniones a los alcaldes de Álora, Pizarra y Cártama. Sólo ha contestado Cártama, yo quisiera que me contestara: ¿qué piensa hacer usted para defender esta línea olvidada? ¿Va a pedir a Fomento que invierta también en esta línea como en la otra para que tengamos unos horarios dignos y no un tren cada hora y media o dos horas? ¿Se va usted a movilizar para defender a los ciudadanos del Valle del Guadalhorce, que todos los días cogemos este tren y a los que se nos tienen olvidados?
Paco Fernández Plaza
Málaga
¿Reforma de las pensiones o tomadura de pelo?
Aun cuando a un servidor de hecho no le afecte el caso, porque ha rebasado ya la frontera de los setenta años y se jubiló anticipadamente a los sesenta, no puede por menos de salir a la palestra para decirle a los políticos que nos gobiernan –si hoy es el PSOE, mañana será otro, pero para el caso es igual–, que dejen de tomarnos el pelo y que no nos traten como a anormales. Me refiero a esa especie de parto del ratón que a la postre va a suponer la tan cacareada reforma de las pensiones, consistente según parece en la propuesta de retrasar la edad de jubilación a los 67 años. ¿Por qué, por ejemplo, no se vigila antes ese sistema absurdo de las grandes empresas, bancos y cajas de ahorros incluidos, de prejubilar a sus empleados a los cincuenta y pocos años? ¿O es que ello no conlleva ningún coste para la sociedad en general y en su conjunto? Seamos, si no mucho, un poco más serios.
Francisco Botín Ruiz
Málaga