Francisco Muro de Iscar
Decía un clásico que la política de los gestos es la antesala de la política de los hechos. Los gestos de Zapatero y del Gobierno han sido claros en estas semanas: reunir a los sindicatos en secreto para contarles lo que pretendía hacer aunque sin mayores precisiones; tomar la decisión de hacer una reforma laboral con escasa concreción y ninguna ambición; reunir a los sindicatos y a la patronal para escenificar una preocupación conjunta; transmitir mensajes difusos sobre las medidas ´urgentes e inaplazables´ que hay que tomar; y enviar a Europa un plan ´tranquilizador´ con medidas que luego se han negado. Que algo cambie para que todo siga igual.
Frente a los gestos hay datos: la UE –Almunia dixit– duda de España y de su Gobierno; es más, le igualan a Grecia y a Portugal; los mercados castigan duramente la Bolsa española; la deuda exterior nos va a lastrar durante una década por lo menos. Se va a recortar el gasto público, tal vez algo tarde, pero posiblemente la mayor partida salga de la inversión productiva y de la I+D+i; se van a recortar derechos sociales, aunque el Gobierno lo negará como San Pedro cuantas veces haga falta; y, sobre todo, no va a haber creación neta de empleo en todo 2010. Díganme ustedes si el panorama es para hablar, como hacen algunos, del ´fantasma griego´ o, como hacen otros de la ´tragedia griega´.
¿Basta con esa buena voluntad sin mucho contenido y, especialmente, sin objetivos comunes, de las tranquilas conversaciones entre Gobierno, sindicatos y patronal? ¿Es posible hacer alguna reforma de fondo sin contar con la oposición, no sólo con el PP, y con todas las autonomías? ¿Es ésta una situación de emergencia o un simple problema ´temporal y global´, como quiere aparentar Zapatero? Moncloa, los ministerios y el Parlamento deberían ser un hervidero de reuniones con todos los afectados en busca de una solución audaz para pactar medidas y buscar acuerdos que cambien este país desde su sistema educativo hasta el modelo productivo.
Necesitamos un gran pacto y un plan de choque que nos permita salir del pozo al que nos han llevado los errores y la inacción de este Gobierno que no sólo va a hipotecar su futuro sino el de aquellos que le sucedan. "Sangre, sudor y lágrimas", decía Churchill. Más vale explicar eso a los ciudadanos, que abocarles a una catástrofe. Pero sigue primando el marketing.