RAFAEL DE LA FUENTE
Me decía un buen amigo, ilustre germanista argentino, que las hemerotecas serían su única arma para poder un día demostrar a sus nietos que no había sido ni indiferente ni tibio en la defensa de una sociedad que tenía en la corrupción de sus políticos su principal y más peligroso problema. Este admirable porteño, especializado en la literatura de los románticos alemanes, se había complicado la vida hasta extremos que bordeaban el heroísmo. Incluso en las parcelas más modestas de su existencia cotidiana, como miembro de aquella ´ecclesia invisibilis´, le plantaba cara a la corrupción, ya una metástasis en el tejido social argentino.
Parece que aquí no tenemos todavía la misma situación. Bueno, por lo menos así deseo creerlo. Pero pensando en los nietos me tranquiliza el tener almacenado en las hemerotecas, igual que mi amigo de Buenos Aires, un cierto número de artículos que espero me permitan un día demostrar a mis descendientes que dentro de la modestia de mis posibilidades lo intenté: contribuir a que sonaran las alarmas sobre las consecuencias para nuestra industria turística española de una monumental acumulación de errores, tanto estratégicos como tácticos, unidos a niveles inexcusables de codicia, irresponsabilidad e ignorancia.
Tanto desde la ´ecclesia visibilis´ como desde la ´invisibilis´ (al final siempre recurrimos al gran Borges) esas alarmas llevan tiempo sonando. Fuerte y claro. Como sonaron a principios de enero de 2006, cuando se publicó el famoso informe de Exceltur. Doblaban las campanas desde esa asociación de grandes empresas, dedicada a consolidar e impulsar la excelencia en el mundo turístico español. Con el aval de instituciones como Sol Meliá, NH Hoteles, Barceló, Hoteles Husa, Hoteles Riu. Hesperia, Hoteles Playa, Iberia, Alsa, Avis, Viajes El Corte Inglés e Iberostar.
Entonces el contenido del informe (´Impactos sobre el entorno, la economía y el empleo de los modelos de desarrollo turístico del litoral mediterráneo´) era sencillamente demoledor. Hoy, cuatro años después, el informe nos parece terrorífico. Por haber añadido la terca realidad a aquel ´tour d'horizon´ la implosión de la burbuja de la especulación urbanística, tantas veces unida a la corrupción política. Recuerdo que el informe de Exceltur nos advertía que el "seguir con una estrategia de crecimiento turístico basada en los mismos ritmos de construcción puede transformar buena parte de los destinos turísticos españoles en zonas cada día más urbanas, sin que se pueda garantizar la misma generación de renta y empleo a largo plazo". Aquella predicción ya es una realidad.
Se señalaba en el informe de Exceltur que las actuaciones de las administraciones públicas, tanto locales como autonómicas y las de los partidos políticos que las sustentan, favorecen situaciones en las que "ha primado el crecimiento por volumen, sin planificación, lo que ha generado zonas cada vez más urbanas, que comienzan a superar la capacidad de carga del territorio y entran en contradicción con las nuevas tendencias de la demanda". No en vano las grandes empresas hoteleras presentes en Exceltur llegaban hace cuatro años a esta conclusión: el ´boom´ urbanístico en el litoral mediterráneo español terminaría ahuyentado a los visitantes turísticos con mayor capacidad de generar empleo e ingresos.
Como dijo Robert Browning, "la ignorancia raras veces es inocente".