José Ramón Mendaza
Cada vez que Analistas Económicos presenta un informe sube el pan, resulta que la crisis se prolonga o se endurece. Y en cada ocasión sale algún preboste de la Junta a sofocar el fuego con retórica. Si el estudio nos sobresalta con la previsión de que ni de lejos estamos en condiciones de crear empleo, el consejero –esta vez Manuel Recio, de Empleo–, sin negar el dato porque supone que está sustentado, indica que "estamos en la mejor situación para salir de la crisis". Y da dos recetas para tranquilidad de los economistas a los que les arde inútilmente el cerebro: que los empresarios "vuelvan a invertir de forma decidida" y que los consumidores consuman. Gracias al cielo hay alguien que sabe lo que hay que hacer.
Por probar que no quede, pero huele a vacuna, a que la desgracia no nos va a abandonar sin más, a que las ayudas públicas de los superplanes se están acabando y a que el julio va a subir el IVA y se va a retraer el consumo.
Los empresarios de Málaga, por boca de sus representantes de la CEM, llevan tiempo temiendo que el desempleo supere la barrera del 30%. Ahora estamos en un 27%, según la Encuesta de Población Activa, y los resultados del primer trimestre de este año están a punto de salir. Un dato tan desastroso sería aún más deprimente, a las puertas, como estamos, de un verano clave, para empezar a recuperarnos.
La Junta, en fin, pide un paso al frente a los empresarios, pero curiosamente algunos, los hoteleros, se han apuntado a la tesis de que el inesperado asunto del volcán islandés va a retrasar la recuperación –¿es para tanto?– y quieren ayuda pública, aplazamiento en el pago de cuotas a la Seguridad Social, etc... para salvar sus cuentas de resultados. Al final, la factura de la nube de ceniza la acabaremos pagando todos los ciudadanos.