El lado soleado de la vida
Hay situaciones en la vida, que se van llenando de sombras, se nublan ilusiones, creemos, que son reales, todo va adquiriendo matices de preocupación, falta de interés, los propios criterios se van entendiendo como especie de desamparo interior, que va dominando situaciones que al crearlas reales mata la ilusión de ver el lado soleado de la vida.
No creo que fuese muy difícil disminuir las sombras de este mundo, “que tiene sus noches y no pocas” como decía San Bernardo, y “dilatar el lado soleado de la vida, de manera que sea fecundo y estimulante residir en él”.
Son palabras de Julián Marías en un artículo del año 2000.
Han pasado los años y vivimos situaciones similares. Si el hombre no quiere traspasar la niebla, se encontrará en un lamentable vacío de ideas. Estaremos llamados a impulsar un nuevo pensamiento, para que nos preguntemos ¿Cómo se vive en sociedad? ¿Qué es la familia? ¿Cuál es nuestro compromiso? ¿A dónde queremos llegar?
Después de esta reflexión, podremos vivir en esa paz interior que nos lleva a la luz. Exigir derechos, pero antes, practicaremos la razón, que no es el totalitarismo, sino la flexibilidad de mente, para exigir a la sociedad que revise su estilo de vida, el no pensar, anula la propia identidad del hombre, empobrece su capacidad creativa, necesitamos modelos a seguir para protegerles contra la destrucción de si mismo y sólo en la medida que ponga en disipar sus nieblas, saldrá de ella.
En ese pozo de pesimismo, que habiendo tantas razones fundamentadas, habrá que meter ilusión, ideales, esfuerzos y mentes despejadas, para buscar el lado soleado de la vida.
Inés Robledo Aguirre
Málaga
Ver la realidad
Es curioso que cuando surge un problema humano en vez de preocuparnos la forma de favorecer a la persona o colectivo del que se trata nos empeñamos en verlo todo desde el punto de vista moral, político, patriótico o del color de la piel lo que nos lleva a ir de barbaridad en barbaridad sin solucionar nada y complicándolo todo.
Si se tiene voluntad ver la realidad no es tan difícil, analizándola sin tabúes y empleando la racionalidad será difícil que nos equivoquemos.
Manuel Salvador Bastazo
Navarrete. Málaga