MIGUEL FERRARY
El alcalde de Málaga anunció hace días, a bombo y platillo, que el Ministerio de Fomento le cedería el Campamento Benítez sin coste alguno. Los terrenos por los que tanto ha batallado el Ayuntamiento de Málaga volverían a ser de la ciudad. Un éxito que ha llegado en un momento muy oportuno de la carrera preelectoral que el PP está planteando para asaltar la Junta, en una oportunidad única en su historia.
Sin embargo, tras el anuncio del alcalde, se esconden una serie de cuestiones que poco a poco está empezando a desvelar el regidor y que abren el debate mucho más de lo que se pudiera pensar. La entrega del terreno del Campamento Benítez viene acompañada por la confirmación de que el proyecto del Museo del Transporte, que tiene un proyecto realizado que se paralizó hace cuatro años por falta de dinero, queda definitivamente olvidado. Era algo que se intuía cuando se planteó hacer el parque a finales de 2010, pero que queda confirmado con la retirada completa de Fomento de este espacio.
El segundo problema que se plantea es el futuro del parque que se había proyectado habilitar en este espacio. Fomento se lava las manos sobre su financiación con la entrega del terreno. Es verdad que no ha reclamado una contraprestación económica por el suelo, pero se libera del compromiso de financiar no sólo el millonario proyecto del museo, sino también el parque.
Eso deja esta obra con una financiación coja. Con la alarmante falta de recursos que tienen las administraciones, choca que el alcalde se comprometa a ejecutar en solitario el parque metropolitano que defiende, valorado en más de 20 millones de euros y dejando el regalo envenenado de su mantenimiento a la Junta, con la que ni siquiera hay un acuerdo.
El compromiso de asumir esa inversión en solitario parece más un brindis al sol si se analizan los números. Los más de 20 millones de euros que plantea es una quinta parte del presupuesto de inversión del Ayuntamiento. Demasiado para ejecutar un único proyecto que se puede resolver con una inversión menor. Por otro lado, no tiene sentido hacer un parque metropolitano para que lo mantenga la Junta de Andalucía sin que haya una negociación previa. Esto suena a estrategia electoral de cara al 25 de marzo, exigiendo una condición que sabe imposible de cumplir por la administración andaluza y que servirá de munición durante las próximas semanas, así como argumento para dilatar la inversión de su ejecución.