JOSÉ MARÍA DE LOMA
La dirección provincial socialista volvió del congreso derrotada. Su apuesta era Carme Chacón. La más victoriosa, la autora de una pirueta de final feliz, ha sido María Gámez. Iba en la lista oficial, afín a la ejecutiva, pero apoyaba, y lo dejó claro tiempo atrás, a Rubalcaba. El premio, también por sus buenas conexiones con Gaspar Zarrías, es entrar en la ejecutiva federal. Gámez, durante la noche en la que se componía y negociaba la ejecutiva, fue la transacción entre diversos sectores. La dirección provincial, que proponía a la senadora Pilar Serrano, vetó el nombre de una militante malagueña. Griñán tampoco la aceptó. Ni a la una ni a la otra. Surgió la opción Gámez. La ejecutiva malagueña logró también que no hubiera críticos de Málaga en liza, al presentarlos como enemigos de Griñán, cuando en puridad lo son sólo de Miguel Ángel Heredia.
Con la entrada de la actual portavoz municipal en la federal, de facto Griñán deja que se cuele en la ejecutiva una fiel de uno de sus más encarnizados enemigos, Zarrías. El exnúmero dos de Chaves tiene hasta seis personas de su confianza en el puente de mando del socialismo español. Y orden de Chaves de recuperar terreno. Gámez emerge, amplía su espectro y poder político y es ya de hecho la cara visible de una nueva vía que surge en el socialismo malagueño.
Ya hay quien la ve como aspirante a la secretaría provincial, si bien es muy pronto para esa cábala. Ahora ya sólo le falta tener más relevancia y punch en la oposición diaria y municipal… Está en el sitio adecuado, aunque sólo sea vocal. Que esto sea el inicio de una consolidación en el panorama nacional depende ya de ella. Gámez no va a tardar en oír lamentos en forma de petición de ayuda de no pocos de los que se reclaman como padres de la idea de impulsarla a la candidatura a la alcaldía. Está por ver que algunos de los que hicieron tal cosa lo acometieran por bondad hacia ella.
Es falso que el PSOE haya prescindido o marginado al PSOE andaluz, ahí está Zarrías, muy poderoso, o la propia Gámez, entre otros. De lo que ha prescindido es del griñanismo. Rubalcaba desea laminarlo pero es imposible en vísperas de unas autonómicas dejarlo fuera de la dirección federal. La solución es salomónica: hacerlo presidente. Visible y simbólico pero sin poder real ejecutivo. Si pierde las elecciones, bueno, mejor dicho, si no gobierna, será relevado. En clave malagueña el otro gran triunfador, claro, es José Aurelio Aguilar, que encabezaba la lista de los críticos y apostaba por Rubalcaba. «A esto de ganar un congreso no estoy muy acostumbrado, pero no se siente uno nada mal», bromeaba ayer. Los críticos, ahora oficialistas por rubalcabistas, se sienten con fuerza y legitimidad para tratar de colar un nombre en las listas para las autonómicas. Es tarde pero no descabellado.
Una lista que la dirección provincial sin embargo ya tiene en la cabeza, en la que no aparece Bustinduy (y ése es el deseo expreso de Zarrías) y que los críticos no piensan apoyar. Sobre todo si aparecen dos nombres de mujer a las que consideran inexpertas y dotadas de importante nulidad. Van a ganar terreno y afilan estrategias para el congreso provincial. Esas listas van a ser otro pulso entre los diversos sectores. Griñán está débil y todos los que hasta la saciedad, consejeros, secretarios provinciales, etc. han hecho gala de fidelidad a él (como, por otra parte, correspondía en nobleza) están en la cuerda floja. Flojísima. En el trabajo de corte de cabezas se va a emplear muy pronto Gaspar Zarrías, que se merendó en Jaén sin despeinarse a Carmen Peñalver y que tiene en su libreta los nombres de, por ejemplo, todos los que han ido traicionando (o ellos sienten que han traicionado) al chavismo.
La libreta tal ocupa bastante volumen. Los carneros han chocado las cabezas en Sevilla con el resultado conocido de todos. Ahora viene la manada vencedora a ajustar cuentas con la rival. Ahí está Luis Pizarro atacando sin ambages a Griñán en las emisoras de radio. Será un termómetro interesante ver hasta qué punto Rubalcaba se implica en la campaña andaluza. En el caso de la cúpula oficial de Málaga, si tras la enésima apuesta política (y elección) perdida, el resultado en las autonómicas es deshonroso (10 parlamentarios para el PP, por ejemplo) los argumentos para proseguir serán ninguno o inverosímiles. Faltaría por saber si quisieran llegar al congreso provincial retirados, a morir matando o a firmar una paz que permita mínimas supervivencias al menos para los que ya tienen asideros.
Las primarias han sido un ejercicio de democracia brutal y limpio, ejemplar, inigualable por ninguna otra formación en España. Lo malo es que deja (¿por inasimilación de las bases de esa esencia democrática?) al PSOE en perfecto estado. De enfrentamiento.