JOSÉ MARÍA DE LOMA
Para Soraya el Gobierno y para Cospedal el partido. Nadie puede decir que entre las virtudes de Mariano Rajoy no esté la de saber delegar. Organizarte bien para que los demás trabajen por ti no deja de ser un gran trabajo. El Partido Popular ha empleado tres días en escenificar que está búlgaro y que la acumulación de poder es sinónimo de unanimidades. Las únicas divergencias posibles son las derivadas del grado de confianza que cada cuál tenga acerca de Cospedal. Y de sus capacidades. Unos creen que no hay tiempo humanamente de dirigir a la vez una comunidad autónoma y un partido y otros creen en los súper héroes. Si Cospedal ha aprendido algo de Rajoy habrá sido a delegar.
Los verdaderos números uno se distinguen por la cantidad de números dos que pueden generar. Rajoy tiene dos doses, Cospedal ha buscao uno para Castilla pero no se fía de tener otro en el partido. Cospedal acumula más poder en detrimento de Ana Mato. Para algunos es lo mismo. Cospedal que Mato. O sea, es como si te dicen han cambiado al presidente de Kazajistán. Mato y Cospedal son dos variantes de lo que hay a la derecha de Rajoy. Mato es más redicha y Cospedal un poco más dulce.
A Cospedal lo suyos también la llaman la bienpagá, por sus muy altos y variados sueldos. Ayer en un twitter alguien dijo de ella que es la dueña de la llave del orfanato. La gente es que tiene el día metafórico y se pone temible. Javier Arenas también ha salido bien parado del congreso popular, si bien la frase que acaba de leer no tiene sentido, dado que nunca se ha dado episodio político del que –aún desprendiéndose evidente derrota para el de Olvera–, éste no haya salido indemne, mesándose los cabellos, repartiendo palmaditas e incluso con algún que otro beneficio político, léase un Ministerio por ejemplo.
Arenas queda en el reducido núcleo duro para que se visualice también que todo el partido lo apoya en su asalto al poder en Andalucía. A Arenas, entre Rajoy, su partido y el propio PSOE, se las están poniendo como se las ponían a Fernando VII, todo puede ser que le entre tal nerviosismo o miedo escénico que emboque mal, con lo cual constituiría grave caso de fallida expectativa, digna de risa para sus adversarios pero dramática para él y de insondables consecuencias, si bien no descarte el hábil lector nueva reinvención del ahora responsable de Política Autonómica y Local de los populares. Los malagueños se han quedado como estaban en cuanto a representación en el partido. Pero está la mala costumbre de mandar a los medios un papelito dominguero diciendo que han triunfado y que tienen mucha influencia. Y bla, bla, bla. Ja. Qué cachondos.