El ruido y la furia

Economía de guerra

Estos presupuestos presentados por el gobierno de Rajoy son sin duda un fiel reflejo de los tiempos que corren, absolutamente restrictivos, mucho más que austeros

 03:52  

JUAN GAITÁN He prendido una varilla de incienso justo antes de sentarme a escribir, como hago desde que dejé de fumar. Siempre pensé que escribir necesitaba humo, algún tipo de humo, y este del incienso tal vez sea mejor para mis pulmones. Ya sé que son manías de escritor, pero qué sería de los escritores sin sus manías, sin sus neuras. También he puesto un disco de Billie Holiday, con esa carga de dolor que tiene todo lo que canta, porque Billie, como Machado, sabía que «sólo se canta lo que se pierde». Y todo esto para hablar de los presupuestos, a los que no termino de ver muy claros del todo.

Estos presupuestos presentados por el gobierno de Rajoy son sin duda un fiel reflejo de los tiempos que corren. Son, sin que nadie lo diga, los presupuestos de una «economía de guerra», absolutamente restrictivos, mucho más que austeros. El gasto se reduce a su mínima expresión, y así también las inversiones. Seguramente los asesores económicos del Gobierno sabrán muy bien lo que hacen, pero yo no lo veo, no lo veo.

Siempre he pensado que la única forma de que la economía funcione es mover el dinero. No sé si conocen ese cuento en el que un hombre llega a un pequeño hotel de un pueblo cualquiera a reservar el salón para celebrar un banquete. Como señal deja cien euros. De inmediato, el dueño del hotelito emplea los cien euros en pagar la deuda que tenía con el carnicero, quien se pone contentísimo porque así puede pagar lo que le debe al electricista que le reparó una avería días atrás.

El electricista, nada más coger los cien euros, cancela la deuda que tenía en la tienda de ultramarinos, cuyo propietario, a su vez, abona lo que le debía al fontanero de cuando se le rompió el bajante del cuarto de baño. Y el fontanero, aliviado, terminó empleando los cien euros en liquidar la cuenta que tenía con el dueño del hotel de cuando bautizó a su hija. Finalmente, aparece el hombre que había reservado los salones y le explica al dueño del hotel que han surgido algunos problemas y no podrá celebrar allí el banquete que tenía previsto. El hotelero, que no es un aprovechado, decide devolverle los cien euros al hombre. Todos en paz y los cien euros exactamente en el mismo sitio donde empezaron. Pero si nadie inicia el movimiento, si nadie pone en circulación los dichosos cien euros, lo único que tenemos es una sociedad endeudada, sumida en la depresión, y sin posibilidades de salir adelante.

Ya he confesado en bastantes ocasiones que entiendo muy poco de economía, que es una ¿ciencia? que se me hace muy cuesta arriba y a la que otorgo poca credibilidad. Será por eso que no termino de entender cómo van a sacarnos de la crisis unos presupuestos en los que la inversión y el gasto caen a su mínima expresión. Y, para colmo, me he quedado sin incienso.

  HEMEROTECA
  Las fotos 'raras y curiosas' del día

TEXTO

DESCRIPCION
 Ver galería »
  LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES
 LO ÚLTIMO
 LO MÁS LEÍDO
 LO MÁS VOTADO
laopiniondemalaga.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopiniondemalaga.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otras publicaciones del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya