Ignacio Hernández
Lo que ocurrió anoche en La Rosaleda fue, para muchos malaguistas sufridores, un hecho histórico, un cúmulo de emociones que se resumieron en lágrimas infantiles escuchando el himno de la UEFA Champions League. El mismo campo que hace no mucho escuchaba aquellas cuñas publicitarias de La Cancela, o que escuchaba las pandas de verdiales que emitía el altavoz del centro del campo que algún pelotazo se llevó, ayer formaba parte del gran circo del fútbol continental. Quién te ha visto y quién te ve, que has cambiado el globo amarillo por la PSP€
En Martiricos se han vivido momentos inigualables, como aquellas goleadas en Tercera que disfrutaba de la mano de mi tío Eduardo, o el gol de Bravo contra el Albacete que llevaba al nuevecito Málaga C. F. a primera en mayo del 99 y que celebré con mi hermano Jose como si hubiéramos tocado techo. Pero claro, lo de ayer es otra historia€ porno del duro. Hasta ahora estábamos viviendo historietas de amor más o menos bonitas, con descensos, ascensos, una participación en la UEFA, y tal. Todos esos que han visto al Málaga €club deportivo o club de fútbol o Atlético Malagueño€ hacer historia, desaparecer, resurgir, pasar penurias, procesos concursales, dueños y presidentes variados, tuvieron anoche la recompensa a ser los auténticos pupas del fútbol español. En las vitrinas de La Rosaleda hay un título continental que nunca podrán tener el Madrid o el Barcelona, la Intertoto€
Aquel trofeo del tamaño de una botella de ginebra que el capitán Mikel Roteta levantó en 2002 y nos llevó a ser la bandera del fútbol andaluz por el viejo continente. Este Málaga, el de ayer, el de Champions, es fruto de Federico Beltrán y Fernando Puche, de las penurias de la época de Roldán que casi nos lleva a la desaparición y es culpa de Fernando Sanz, que saneó el club y nos puso en disposición de seguir creciendo. Juntar todos esos recuerdos y explotar con el himno de la Champions€ eso es porno del duro.