El cormorán

No más mesianismo

15.06.2013 | 05:00

El ex presidente del Gobierno José María Aznar insiste en darle consejos económicos al titular del Ejecutivo, que es precisamente su hijo putativo, Mariano Rajoy. El caso tiene su parte curiosa y también su dimensión pavorosa. La primera consiste en que no pocos se frotaron las manos cuando hace unas fechas Aznar lanzó sus primeras advertencias a Rajoy. Unos se regocijaron porque si el ex mandatario le mandaba ese recado al actual habitante de La Moncloa podía significar que en el PP asomaran fisuras. Casi 18 meses descendiendo –salvo leve mejora del empleo que, en realidad, es un pequeño alivio en medio del pánico– tienen que poner nerviosos incluso a los señores de la calle Génova. Pues nada, a ver si empiezan a atizarse, debieron de pensar en las izquierdas. Vana esperanza. El poder hace que se abracen hasta los más reticentes.

Segundo motivo de supuesto regocijo: Aznar cuestiona de frente que Rajoy suba los impuestos. En consecuencia, la legión de agobiados por no llegar a fin de mes –más los que llegan, pero se dedican a dar doctrina y a recibir sus generosas soldadas políticas– ve la luz. Por fin alguien de dentro le echa en cara a Rajoy que mintió y al llegar a su puesto lo primero que hizo fue vulnerar el dogma de la derecha pura y liberal: no subir impuestos aunque se derrumbe el Estado. Pero que Aznar le reproche la carga impositiva resulta enormemente engañoso. El dogma dice que bajen los impuestos y que de los servicios públicos se encarguen los privados. Y luego viene lo pavoroso en alguien que dejó el poder voluntariamente, pero, a la postre, salió quemado. El aznarato acabó de mala manera por un atentado que actualizó el aborrecimiento contra una guerra a la que Aznar arrastró al país. Era poca guerra en cuanto al gasto de balas españolas, de acuerdo, pero el mesianismo de su promotor se repite ahora cuando dice: «Cumpliré con mi conciencia, con mi partido y con mi país». No, por favor.

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