Al azar

El juez Castro y los canallas

20.06.2013 | 05:00

Mañana volveremos a hablar de presuntos y supuestos, hoy nos ceñiremos a la realidad sobre el caso Cristina de Borbón, mal llamado caso Urdangarin. Un pelotón de canallas trabaja a destajo para abortar la investigación del juez José Castro. No aspiran a contradecirle jurídicamente, sino a anularlo y hundirlo en el descrédito. Detrás de la mamarrachada que ha protagonizado Hacienda esta semana no se esconde un error en la tecla pulsada, sino un canalla que se ha excedido y ha destapado la canallada en curso. No les importaba arruinar para siempre la imagen de la Agencia Tributaria, con tal de torpedear los interrogantes sobre la fortuna millonaria de la Infanta de ¡Hola!

No hablamos de conspiración, sino de información. La conjura de los canallas se sirve de la contraseña «cortafuegos», y se retrata en torno a un sanedrín de afectados señoritos madrileños, deseosos de aniquilar al juez yuntero. Un plebeyo no tiene derecho a indagar en la impunidad palaciega. Si precisa usted de más datos, se trata de los mismos canallas que indultan a banqueros delincuentes –así con Zapatero como con Rajoy– y que cargaron con descaro y sin principios contra el juez que encarceló al presidente de Caja Madrid. En la canallada colaboran con entusiasmo periodistas en apariencia progresistas, que simulan jalear la instrucción del caso Cristina de Borbón cuando en realidad zancadillean al juez.

El maniqueísmo incrustado en el ADN humano invita a pensar que el juez Castro acusa a los Borbón Urdangarin, mientras que los canallas creen en la inocencia de la pareja. Sucede justo del revés. El juez rastrea el escándalo con la aplicación del niño que intenta vaciar de agua el mar a cubos. Los canallas están convencidos de que la culpabilidad de la pareja va más allá de los autos. Por eso quieren dinamitarlos. Se sienten absolutamente respaldados, desde que el Tribunal Supremo entregó el poder judicial a los canallas, al condenar a Garzón. Los canallas nunca han sido austeros en la usurpación de prerrogativas, y les va mucho en el envite. En cuanto a usted, también tendrá que elegir entre un juez de a pie y los canallas todoterreno.

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