Tribuna

Alaya, la candidata soñada

13.09.2013 | 05:00

No me lo invento, se lo escuché el miércoles por la tarde a un político del PP que lleva, eso sí, alejado bastantes años de la primera fila. Mariano (Rajoy) lo tiene fácil: Alaya (Mercedes) es la candidata ideal del PP a la Junta. Y añadió: «Sus autos, coincidentes con momentos estelares de la izquierda andaluza, han sido y son la verdadera oposición».

La jueza Alaya, en la mañana del miércoles, cuando juraba el gobierno de Susana Díaz, hacía público, mediante la intermediación del gabinete de prensa del PP andaluz, un auto que imputa en diferido a los expresidentes Chaves y Griñán y a un ramillete de exconsejeros. Como ha escrito el periodista Román Orozco, «sus autos (los de Alaya) son armamento para un PP huérfanos de ideas y de líderes». Aquí es donde entra la propuesta cachonda de mi amigo para que Rajoy deje de deshojar la margarita y se decida por la jueza como figura protéica (dios mitológico de Proteo) para sacar al PP andaluz de la indigencia de ideas en que lleva años sumergido y con personajes de segunda o tercera fila, tal cual es Carmencita, como llaman en familia a la delegada del Gobierno, Carmen Crespo, que sobrada de ideas y aspirante desesperada a que la Cospedal la designe candidata, ha hecho el análisis más profundo ante el auto de la juez Alaya, afirmando que «la corrupción está en el ADN de la Junta y de los socialistas». Carmen Crespo, como sus homónimos Sanz, Sanz Bis (Antonio Sanz), Juan Ignacio Zoido y Carlos Rojas, de un plumazo, han enterrado la basura que rodea a su partido. Tal cual Rajoy seguido de su vicepresidenta para todo, dixit Miguel Ángel Aguilar, Soraya Sáez de Santamaría para quienes, al parecer, es un accidente sin importancia los casos Bárcenas, Gürtel, Generalitat de Valencia, Castellón, Baleares y las dos Castillas, echando mano al no menos basurero de los ERE. Tengo grabada la imagen de la vicepresidenta, sacando pecho y mandando callar a Rubalcaba y acólitos, sin pronunciar el nombre del maldito Bárcenas, con esa carita modosita, de no haber matado nunca una mosca, pero arrastrando las palabras y dureza de pedernal en la mirada. «Ahora, señor Pérez Rubalcaba, mírese en su propia casa, con Chaves y Griñán en la diana», parecía decir.

Hay voces más autorizadas que la mía para enjuiciar el insólito auto de la juez Alaya, que se suma a otros no menos criticables en esta larga y eterna instrucción sumarial (tres años, ya). He escuchado a magistrados y jueces criticar con dureza lo que alguno ha llamado una «frivolidad» de la jueza, pasando por posible prevaricación (Javier Pérez Royo) y la contundente opinión del magistrado emérito del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín calificando el auto de «farragoso, confuso, surrealista y absolutamente nulo». La derecha y la derecha extrema mediática donde se cobijan lo más granado de los tertulianos o articulistas que añoran el pasado saludó con alharacas y albricias el auto de la jueza y uno de ellos resumía el pensamiento único: Chaves y Griñán han sido acusados «de robar a desempleados y pensionistas». ¿Hay quien dé más? La palma se le lleva un tal Merlo.

A todo esto, la serenidad de los que no imputa la jueza Alaya ha sido el tono de estos días aunque la procesión vaya por dentro. Tanto Chaves como Griñán, en tono sobrio, sereno y sensato dejaron claro lo que les parece el auto de la jueza Alaya, con su carga mediática, «presión» lo denomina ella. Y como fórmula jurídica novedosa e insólita que sean ellos los que se autoimputen, sin que haya más que «ciertos indicios». Muy duro, señora jueza. En algún momento ¿se ha puesto usted en el lugar de a quienes pide se martiricen en honor y loor de la causa abierta? ¿Escuchó usted las barbaridades que sobre Chaves o Griñán desfogaban quienes ocupan las noches mediáticas fascistas? ¿Ha escuchado a enanos políticos afirmando, de forma rotunda, que la nueva presidenta de la Junta, Susana Díaz, es corresponsable de los ERE porque se sentó en el Gobierno de José Antonio Griñán?

Y todo esto sucede en el mismo momento en que se sabe cómo y cuándo se destruyeron, borraron o manipularon los discos duros de Bárcenas, desaparecieron o se destruyeron agendas de las secretarias de Bárcenas y Álvaro Lapuerta y quedaran manifiestas las mentiras de Rajoy en el Congreso de los Diputados.

Y a todo esto, con el Congreso haciendo aguas, congresistas japoneses sacando fotos que han dado la vuelta al mundo y los parroquianos madrileños «relajándose» con un café con leche en la Plaza Mayor. Tuvo un olvido la alcaldesa Ana Botella: café con leche y churros madrileños, o porras. La ración completa de manifiesta incompetencia.

P.D.- (1) La princesa Leticia, de forma discreta y elegante, mandó callar al dicharachero alcalde de Málaga Francisco de la Torre durante el discurso del príncipe Felipe. Su suegro hubiera sido más directo: ¿Por qué no te callas, Paco? Ir a Buenos Aires para hacerte callar.

(2) Málaga de enhorabuena por su peso político en el Gobierno de Susana Díaz. Luciano Alonso, todoterreno de la política, lo tiene claro. Sin educación no hay futuro y es la máquina más potente que existe para generar igualdad y ciudadanos libres. Del profesor Sánchez Maldonado, de fuerte y acendrada sensibilidad social, tiene el reto de luchar contra el paro. Habrá que confiar. Dos políticos claramente alineados en la izquierda y que dan fe de ello.

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