Punto final

El día que Jorge Lorenzo perdió los nervios

17.10.2013 | 05:00

Era jueves. Previa de gran premio. Ya saben, declaraciones de los pilotos como preparativo a la carrera. Poco después de que sancionasen levemente a Marc Márquez por su acoso a Dani Pedrosa en Motorland (Aragón), Jorge Lorenzo se despachó a gusto contra Dirección de Carrera y, por supuesto, contra las travesuras de Márquez. Yo, que estaba atendiendo, magnetofón en mano (y de los antiguos, sí, sí, con casette, pilas y demás; tengo 62 años, así que pocas bromas), inicié la entrevista multitudinaria que nos ofrecía con un: «¿Puedes repetirnos en castellano la rajada que has metido en inglés?».

Y cuando, en efecto, Jorge Lorenzo lo soltó todo, de nuevo, de golpe (ustedes ya saben qué, ya lo han leído) y considerando que ya había oído suficiente, pues lo demás ya era repetitivo y dar vueltas al mismo lío, me separé del grupo y fui a hablar con Valentino Rossi y el propio Márquez, que también estaban por allí.

El pasado sábado, tras los entrenamientos, cuando fui a la carpa del equipo Yamaha para asistir a la conferencia de prensa de Lorenzo, le pregunté si creía que la carrera iba a ser tan dura como había dicho Rossi por culpa del calor y la insoportable humedad que hace en Sepang (Malasia). Me miró y me dijo «Mira, Emilio, no voy a contestarte porque el jueves te comportaste muy mal, al abandonar la conferencia mía sin que yo hubiese concluido; así que no voy a responderte. Otra pregunta, por favor». Sí, delante de todos los compañeros. Ningún problema. Yo, la verdad, me quedé patidifuso y solo acerté a decirle que «una, no seras tú quien decida cuándo y en qué momento deja de interesarme una declaración, o tengo otras cosas que hacer y me fui, que lo sepas, porque ya había oído suficientes tonterías».

No sé qué ocurrió en Yamaha en las siguientes horas. Tampoco sé qué comentaron en el entorno de Lorenzo pero el domingo, tras ser derrotado, duramente derrotado, por Márquez y Pedrosa, Lorenzo se abrazaba a todo el mundo con una simpatía que no lucía, desde luego, ni el jueves, ni el viernes, ni el sábado. Yo, por si acaso, acudí a las conferencias de prensa de Pedrosa y Márquez y esperé el comunicado de Yamaha para saber cómo le había ido al tetracampeón mallorquín, que, por cierto, dijo que no se había dado cuenta de que había empujado a Márquez. ¡Tela marinera!

Insisto, es posible que tanto Lorenzo como Pedrosa estén algo nerviosos porque Márquez, un chavalito de 20 años, que se ha convertido en el mejor rookie de la historia y lleva camino de ser el campeón más joven, les haya movido la silla. Pero ver tan nervioso a todo un campeonísimo, admirado por todos, es una sensación que yo, la verdad, no había experimentado en toda mi vida profesional.

Espero que se le pase. Yo ya lo he olvidado. Ahora.

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