La mirilla

La letra pequeña

24.10.2013 | 00:31

Se acabó la recesión. Salimos del túnel. La economía se espabila y ya crece en España. Incluso en Málaga dicen que en 2014 los datos, algunos, volverán a ser positivos. Los economistas aseguran que llevábamos nueve trimestres seguidos contraídos y que, por fin, entre julio y septiembre, la economía ha empezado a estirarse. Sin embargo la sensación es parecida a la de Nochevieja. Se supone que uno debe estar estallar en júbilo junto al resto de compatriotas. Es un día feliz y hay que celebrarlo porque por lo visto lo malo comienza a remitir. Como cuando termina el año, estamos prácticamente obligados a creer que todo lo que vendrá a partir de mañana será mejor, pero a estas alturas del cuento es dificilillo creerlo. No seas aguafiestas, dicen los optimistas. Mira, hay luces brillantes y la gente en sus casas descorcha el champán. Será por algo. Si Analistas Económicos asegura que volvemos a la senda del crecimiento habrá que celebrar ese mínima mejora. Si el ministro Montoro ve la luz al final del túnel, e incluso la salida, es que algo importante va a pasar. Qué más da que él sea el único que ya ve la tierra prometida mientras el resto de grupos políticos, en el otro extremo, aún vaga por el desierto.

Hay señales, sí. Pero la crisis me ha hecho incrédula y prefiero leer la letra pequeña cada vez que alguien anuncia el principio del fin de todos los males. Hemos salido de la recesión técnica, pero el consumo continuará hundido a corto plazo porque el empleo aún está lejos de recuperarse. De hecho, la letra pequeña del informe de Unicaja indica que en la leve bajada del desempleo que se prevé influye que hay menos población activa por el retorno de inmigrantes a sus países. No es que se cree empleo, es que hay menos gente que lo busca. Además, las familias siguen endeudadas muy por encima de sus posibilidades mientras las recomendaciones de los empresarios continúan siendo que se «moderen» los salarios. En cuanto a los sectores productivos, en Málaga el turismo fluye pero la construcción no suelta el lastre de la burbuja y permanece estancada.

La recesión técnica habrá llegado a su fin pero la realidad aún deja signos positivos tan débiles como sólo 383 contratos más que en 2012 para la campaña navideña. O más turistas pero el mismo empleo o contratos precarios. Muy poco que celebrar por ahora.

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