Cartas al director

30.10.2013 | 05:30

Clamor de las víctimas, por María José Téllez Diego

La gran concentración de las víctimas del terrorismo ha reclamado justicia tras la sentencia de Estrasburgo. Pero, por eso mismo, también ha reprochado a los sucesivos gobiernos españoles que han permitido que se llegara a ese punto; en especial, por gobernar ahora y por su ambigüedad ante la misma concentración, al de Rajoy. Tampoco ha faltado la denuncia de la raíz de esas tragedias: «Todos somos víctimas de los nacionalismos». Más justicia, mejores gobiernos, mayor solidaridad y menos nacionalismos excluyentes, metas que sólo con nuestro esfuerzo podremos conseguir para vivir en paz.

Cortinas de humo, por Francisco Jiménez Urreta
A mí me parece que todo lo concerniente sobre la tan cacareada autodeterminación catalana, y sus consecuencias, politizadas por todos, es una auténtica cortina de humo, utilizada por los partidos y políticos corruptos para «tapar «, y «distraer», a todo una ciudadanía; el gran problema social y drama humano, como es la corrupción generalizada en sus distintas facetas. Así de esta manera, (y está ocurriendo ) se habla menos de los temas graves de corrupción y «desvío de fondos públicos», del caso Bárcenas, Urdangarin, Palacio de la Música de Cataluña, Gürtel, ERE andaluces, preferentes, y un larguísimo etcétera de múltiples casos de barbaridades políticas y bancarias, con las consecuencias de cada día más pobreza, y dramas humanos tan tremendos, llegando hasta el suicidio por situaciones injustas y desesperantes.

Es mucho más importante y urgente el solucionar las injusticias sociales y armonizar una paz social más justa y equilibrada, que nacionalismos patrioteros de unos dirigentes ambiciosos que lo único que les preocupan son sus emolumentos millonarios, el poder y todo tipo de privilegios.

Yo no dudo de los derechos de autodeterminación de los pueblos, de los sentimientos que con todo sus derechos, puedan ejercer cualquier persona, pueblo o comunidad humana, como que tampoco dudo de los cambios históricos, y opresiones, con maniobras políticas y el uso de la fuerza para conseguir sus propósitos y anexionarse y conquistar naciones, como por ejemplo la antigua Unión Soviética, EEUU, masacrando a pueblos indígenas, Inglaterra y su poderoso imperio, España incluso, con una política de conquistas y explotación en su época esplendorosa, etc., etc.

Pero sí dudo de las verdaderas intenciones de esta casta política actual, la cual ha demostrado un desprecio total hacia el ciudadano , enriqueciéndose y amasando fortunas, primero con sus sueldos millonarios, «sobres» y duplicidad de cargos, y segundo con corruptelas generalizadas, muy generalizadas.

Por lo tanto, no me fío de unos dirigentes que no están a la altura moral ni ética, del último de los españoles, de ningún trabajador que paga sus impuestos, y que tiene que soportar discursos y sermones con la sola intención de conseguir sus propósitos políticos, –y sin ser exagerado– enfrentar pueblos y originar guerras. (Históricamente ya se ha demostrado).

Preocúpense, señores políticos, en primer lugar, y fundamentalmente, del bienestar de las personas, de la justicia social, de los derechos humanos, de la educación, de la sanidad, y de un mejor reparto de la riqueza, del trabajo digno para todos, y del bien común, y dejen las cortinas de humo.

Quiten el hambre y la miseria que asola nuestro país, y después hablen, diriman, discutan, y peléense por sus poltronas.

Me despido con un cordial saludo, dándole las gracias anticipadas por la publicación de mi carta.

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