Punto final

Carta a los Reyes Magos

05.01.2014 | 05:00

Queridos Reyes Magos:

Este año ha sido un año muy bueno para mí. Se ha hecho realidad ese sueño que tantas veces os conté de poder entrenar a ese equipo del que tanto os hablé cada Navidad en mis cartas. He disfrutado a tope ese sueño y lo sigo haciendo y, más o menos, nos ha ido bien. Fijaos si nos ha ido bien que nos han tenido que llevar a jugar al Pabellón de Carranque porque todos esos aficionados del baloncesto de cantera que hay en Málaga ya no cabían en el Pabellón de Los Guindos.

Sí, soy un privilegiado porque tengo la suerte de dedicarme profesionalmente a algo que no siento como un trabajo y de lo que disfruto porque me apasiona. Y lo hago en mi ciudad, con muchos de mis jugadores de toda la vida, y en mi club de siempre en una época muy difícil para mi profesión porque la cosa esta fatal en mi país. Pero yo, sin embargo, debo ser de los pocos españoles a los que no le han bajado el sueldo.

Y encima estamos teniendo la suerte de que parece que la cosa no está yendo nada mal, aunque deben ser otras personas las que valoren lo que hacemos. Pero ganamos partidos, hay jugadores que suben al primer equipo y veo progresar a esos niños día a día. Seguro que hay cosas en las que he fallado, porque es muy difícil no equivocarse cuando tienes que tomar decisiones y algunas de ellas desagradables, pero esos errores se miran de otra manera cuando pones el corazón y el alma en lo que haces y esto nadie me lo puede negar.

Este año no me veo en disposición de pediros nada, sería un egoísta si lo hiciera. Pero, como debo escribiros como todos los años, esta Navidad (y solo esta vez sin que sirva de precedente) en vez de pediros algo voy a daros las gracias por todo lo que tengo.

Gracias por poner a mi lado a Ana que, aunque a ella le gusta que le diga compañera, es mucho más que una compañera, novia, amiga o esposa. Es algo más porque es todo eso. ¡Y encima me quiere!

Gracias por darnos a Gabo, el perro más simpático y divertido que hay. No sé si los perros pueden ser geniales pero si pueden, el nuestro lo es.

Gracias porque mis padres y mis hermanos tienen salud y, a pesar de lo difícil que está la vida, no falta el trabajo en la familia ni gambones de todo tipo en nuestra reunión del mediodía de Nochebuena.

Gracias por Ángela, esa sobrina que ha llegado a la familia y que todos dicen que se parece a mí cuando yo era bebé, pero esto no se lo digas a su madre, mi hermana, que no sé si le sienta bien del todo.

Gracias por disfrutar de mis amigos, los mismos de siempre, porque para que cambiar si tengo los mejores amigos que existen. Manuel, Kiko y Víctor son mi «otra familia». Con ellos llevo 23 años y sé que los tendré ahí para lo que me queda de vida.

Gracias porque Sergio ha salido de ese bache que le puso la vida y ahora está remontando el vuelo como un ave fénix. Os prometo que nunca estuvo solo, que estuve ahí cuando lo necesitó.

Gracias por poner a Pedro cerca de mí porque caminar en esta vida es mucho más fácil cuando tienes un ejemplo que seguir y yo tengo el mejor.

Gracias por ese equipo que me hace disfrutar cada día y del que me siento orgulloso cada vez que los veo jugar. Es verdad que no siempre ganamos, pero verlos luchar y dejarse el alma en cada partido me llena de satisfacción.

Y como caminar con un equipo como el mío es muy difícil si lo haces solo, gracias por ponerme de compañeros de viaje a Chiki, Diego, José, Ale, Raquel y Yiyi. Sin ellos nada sería igual.

Este año voy a seguir disfrutando del sueño que me habéis cumplido y sólo os doy las gracias por ello. Así podéis focalizar vuestros esfuerzos en otras personas que seguro que lo necesitan más que yo. Pero no os relajéis, que sabéis que soy un soñador incansable y ya me empiezan a surgir otros muchos sueños que empezaré a contaros el año que viene por estas fechas y para los que ya me estoy preparando, porque de nada sirve soñar con algo y esperar a que se cumpla si no trabajas y te preparas para cuando se haga realidad.

Bueno, me despido hasta el año que viene, pero no por no pediros nada dejéis de pasaros por casa. Dejaré las zapatillas junto a la terraza llenas de caramelos para haceros la noche más dulce.

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