Tierra de nadie

Cualquier día tenemos un accidente

06.01.2014 | 05:00

Se han regalado una tele de alta definición, muy grande, en la que la chica del telediario parece que está dentro del salón. A veces parece que soy yo el que se encuentra dentro del aparato. No sé, se ha borrado un poco la frontera entre el más allá y el más acá. Ayer estaba viendo una película, cuando apareció una mosca que a veces parecía estar al otro lado de la pantalla y a veces a este. Era una mosca hiperreal, que revoloteaba alrededor de los bordes de una taza de café colocada sobre una mesa que formaba parte de la decoración de la peli. Pero a ratos, ya digo, pasaba misteriosamente a este lado. Cuando yo me levantaba para hacer mis comprobaciones, la mosca se convertía en una mosca de película, pero cuando volvía a sentarme regresaba a su condición de real.

Al poco de apagar la tele, una mosca empezó a dar vueltas alrededor de mi cabeza. Tiene que ser la mosca de la peli, me dije, porque en estas fechas, y menos con el frío que hace, ya no hay un solo insecto vivo en casa. Veremos lo que aguanta. El caso es que al día siguiente, me puse a ver otra peli de vaqueros, con mucho desierto y mucho ganado moribundo, y al rato se manifestó la mosca, que había pasado la noche detrás de un espejo. El animal sobrevoló la zona de salón que me separaba de la pantalla y, en una de esas, ¡zas!, se coló en el desierto. La película era en blanco y negro, igual que la mosca, de modo que no se produjo distorsión alguna.

Estoy muy contento con esta tele. Me ha dado nuevos alicientes. Ahora, por ejemplo, me pongo corbata para ver el telediario, por respeto a la locutora, que no sé si me ve o no. Yo creo que sí, porque a veces lanza miradas furtivas a una zona u otra del salón, haciendo luego brevísimos gestos valorativos sobre lo observado. En cuanto a los documentales sobre la naturaleza, son otra cosa, no tienen nada que ver con lo que conocíamos hasta ahora. Notas el calor de la selva tropical y escuchas los movimientos de la yerba. Cuando los cazadores disparan, te agachas instintivamente, no vayan a darte a ti. Ayer vi un documental sobre arañas. Se apreciaba perfectamente cómo las moscas caían en las redes e inmediatamente eran deglutidas por la araña. Me pareció que había caído la mosca que se había ido a vivir a la peli de vaqueros. Cualquier día, se lo he dicho a mi mujer, tenemos un accidente.

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