En corto

Todo claro

12.01.2014 | 05:00

Leo hace días éste «editorial» de El Roto, que valdría también como epitafio, bajo un dibujo suyo de las dos torres de Kio en Madrid –hoy coronadas por los letreros de Bankia y de Realia– con el pináculo dorado que ensarta la Plaza de Castilla entre ambas: «Dos edificios torcidos y una aguja hipodérmica dorada quedaron como símbolos de aquella gran época». Comentario de texto: la realidad sería sólo un desplegable de los símbolos, que son su estructura interna, el sistema de signos que permite una lectura certera de los hechos, uniendo significante y significado. Es únicamente cuestión de tiempos: primero vivimos en el desplegable desplegado, como figurantes que ignoran el libreto, luego, cuando ya ha pasado su momento, lo vemos como realidad apta para el análisis, y al quedarse ésta en los huesos afloran al fin los símbolos, su matriz. Sólo los profetas ven primero los símbolos.

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