La libreta del duque de Chantada

Al rincón de pensar

03.07.2015 | 01:25

El baloncesto español vive un momento crítico. Muchos no son conscientes, pero o se ponen soluciones rápido o nuestro deporte puede comenzar la senda de los dinosaurios. La NBA aprieta cada vez más, los últimos acuerdos comerciales firmados provocan que el límite salarial de los equipos suba de los 63 millones de esta temporada a 108 dentro de dos temporadas. ¿Qué significa esto? Pues que jugadores como Omer Asik firman contratos de 60 millones por cinco años. Y esto irá creciendo. Marc Gasol firmará su extensión en Memphis por cinco años y 108 millones de dólares pero si el pívot de Sant Boi incluye una cláusula de salida del contrato y vuelve a renovar el próximo verano podría conseguir 35 millones más por el mismo periodo. Vamos, que la NBA se olvida de su división europea y opta por llevarse Europa a Estados Unidos.

Si esto ocurre con los jugadores europeos, qué decir de los americanos. Singler o Afflalo que hace años serían «carne europea» ahora firman contratos de 5 y 8 millones anuales, muy lejos de lo que se ofrece en el Viejo Continente aunque se pague en rublos rusos o liras turcas. Tenemos 30 equipos en la NBA con 15 jugadores cada uno, es decir los en teoría 450 mejores jugadores del mundo serán inalcanzables. La debilidad de nuestra economía que se traduce en falta de sponsors y dinero para nuestros clubes hace que equipos rusos, turcos y los emergentes chinos paguen mucho más que nosotros y se queden con los jugadores más cotizados que se atreven a salir de Estados Unidos. Y así llegamos a España.

El panorama en nuestro país es demoledor. El Barcelona es el único equipo con un presupuesto a la altura de los más ricos de la Euroliga y parece copiar la técnica del Bayern de Munich con todos menos con el Real Madrid. Una técnica muy peligrosa para el desarrollo de la Liga. Si no puedo fichar a los mejores jugadores del mundo ficho a los mejores de mi Liga. Así debilito a mis rivales y la distancia cada vez es mayor. Hace un año ficharon a Satoransky, Doellman y Pleiss; y este año parece que se harán con Pau Ribas y recuperarán a Marko Todorovic. El Real Madrid, que reduce presupuesto año a año a pesar de los títulos, no puede entrar en esa guerra y mantiene la base estable de la selección española y se refuerza con veteranos en busca de títulos como Nocioni o Maciulis, o curiosamente con descartes del Barcelona como Ayón. Después del desierto.

Ningún otro equipo de la Liga puede salir al mercado a competir, tiene que conformarse con descartes de otros equipos europeos, cesiones o apostar por jóvenes universitarios recién salidos de la NCAA que previamente han sido descartados por la mitad de los equipos de este mundo. Intentar sustituir el dinero por mucho cariño y una estancia agradable que sirva de trampolín para objetivos mayores es la única arma de muchos de nuestros equipos. Con este panorama no estaría mal que los dirigentes de nuestro deporte se fueran un fin de semana al rincón de pensar. La gran sentada, tantas veces prometida, o llega pronto o no tendremos ni sillas para sentarnos.

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