Cartas al director

09.07.2015 | 01:08

Rajoy pone toda la carne en el asador, por José Becerra
El presidente Rajoy y sus acólitos, visto el rotundo fracaso electoral reciente y las aceradas puyas que le han venido colocando tanto desde dentro de su partido (ahí están las amonestaciones veladas como altas y claras de Aznar) como de fuera, ha decidido tomar la sartén por el mango y saltar el mismo al ruedo político, junto a la orden de que hagan lo propio desde los barones hasta el último de los que componen el staff del partido para explicar lo que se ha hecho y lo que se está haciendo empezando así la precampaña de la esquina. Ha querido quitarse el sambenito de que pesa como una losa sobre su partido de promesas incumplidas manifestando que adelanta al mes de julio la rebaja impositiva del IRPF que vendrá a aliviar los bolsillos de por sí depauperados de los contribuyentes. Esa medida, entre otras de otras de mayor o menor calado, parece buscar congraciarse con el electorado que le ha vuelto la espalda ostensiblemente. La orden del presidente Rajoy ha sido tajante: comunicar, comunicar sin tregua para desterrar el espantajo de la opacidad que tan caro le ha resultado, insistiendo en el auge de la economía y la consiguiente bajada del paro, algo que es objetivo y que no cabe refutar. ¿Pero será esto suficiente? Profundas transformaciones políticas se han visto en los últimos tiempos: el bipartidismo noqueado y el ascenso vertiginoso de formaciones políticas emergentes visiblemente escoradas a la izquierda más radical a las que se ha tenido que recurrir para formar gobiernos municipales y autonómicos no permiten pensar que las mayorías absolutas subsistan. Rajoy, que por fin ha decidido salir al encuentro del ciudadano y explicar en los medios informativos un programa del que presume es innovador, estrena una nueva actitud después de mantener a aquél en la inopia. Otra cosa es que se logre borrar de la mente del posible votante que las cosas van a ser diferentes de aquí en adelante. Toda la carne en el asador, pero habrá que ver cómo sale el guiso al final.


Mente sana en cuerpo sano, por Antonio Romero Ortega
Esta máxima de Juvenal es malinterpretada por muchos. Lo que en realidad quiere decir es que, donde hay un cuerpo vigoroso, debe haber una mente sana que lo controle. La gente, que todo lo interpreta según su conveniencia (vulgar por lo general), cree, más o menos, que haciendo deporte nos hacemos más inteligentes, pero no es así, como lo demuestra el sedentarismo de muchos sabios y genios. No obstante, no voy a negar lo aconsejable que es para todos la práctica del ejercicio físico con moderación e inteligencia. ¡Con inteligencia! Esto es, que la mente controle al cuerpo; no al contrario.

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