El Palique

Cirugía estética

10.07.2015 | 10:31

El Partido Popular celebra este fin de semana una convención política. En Madrid. Con semejante calor en pleno julio no espere el lector que de tal cita salgan muchas de las propuestas que esperamos de un partido que sujeta a un Gobierno, que pueden resumirse en dos: qué van a hacer para crear trabajo y qué para eliminar la corrupción. Nada. La conferencia tiene otro objetivo: parecerse a Ciudadanos. El PP cambia su logo, elije portavoces jóvenes y televisivos, edulcora su mensaje y de resultas le sale un sucedáneo del partido de Albert Rivera. A estas alturas cualquiera sabe que quien puede se queda con el original y no con la copia. La paradoja es que se van a producir bastantes ataques a Ciudadanos, al que han dejado de considerar un pequeño estorbo para darles ya el rango de amenaza en toda regla. El PP se hace un lifting.

Nunca es tarde para parecer más joven. Pero el PP lo que necesita es parecer más solvente. Quedan entre cuatro y cinco meses para las elecciones y es ahora cuando Rajoy quiere cambiar de caballo. O cuando se ha caído de él. El electorado tradicional puede no verse representado. El más nuevo se ve tentado por los partidos emergentes. Los vicesecretarios de Organización, Fernando Martínez Maillo; Comunicación, Pablo Casado, y Estudios y Programas, Andrea Levy, presentaron ayer la cita. Son pollos jóvenes semidesconocidos con cierto nivel de guapura para las cámaras y de una suavecita ideología que los hace posibles locutores de los postulados de cualquier partido que no sea trotsko o del fascio. Son gente agradable, o sea, como para irte con ellos a tomar una horchata sensata en el ambigú un domingo por la tarde después de planchar las camisas para el lunes y martes. Pero no se les ve dispuestos como para una juerga. No levantan loca pasión por votarlos. Loca o cuerda. El cuarto elemento en la presentación fue el director del comité de campaña, Jorge Moragas, tipo discreto y listo, sombra de Rajoy, jefe de gabinete. De los jefes de gabinete nadie sabe nunca nada. Como tampoco hablan pero siempre están con el jefe pues todo el mundo les atribuye una listeza que casi no es de este mundo. La pregunta es cómo puede haber en el mundo y en la historia tantos gobernantes tontos, crueles o inútiles si todos los jefes de gabinete son tan listos. Pero eso es otra pregunta a la que dedicaremos cualquier día un artículo, si bien con el peligro de que un jefe de gabinete sienta aludido a su jefe y nos llame con alguna reconvención, cuando en realidad nosotros lo que queremos es que nos amen, nos lean y nos manden jamones. De las horchatas también somos partidarios, aunque unas líneas para arriba hayamos insinuado que son bebida para morigerados. Con este calor no hay que rechazar nada que esté frío. Incluso un saludo. El nuevo logo también tiene un artículo por sí mismo. Han encerrado a la gaviota. Y a las siglas. Los han metido en un círculo. Anda, como en Podemos. Es la hora de los estetas en el PP. Que estilizan emblemas, aligeran ideas, adelgazan bagaje. Lo que no pueden es resetear la memoria sobre tanto recorte innecesario y tanto barcenismo. De todas las ramas de la cirugía, Rajoy ha elegido la estética.

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