Málaga de un vistazo

¡A que me enfado!

17.07.2015 | 08:54

Prometí, hace mucho, contarles lo que me ocurrió el primer día que puse un pie en la Universidad de Málaga, después de aprobar el examen de Acceso a la Universidad para mayores de veinticinco años, con casi cuarenta y cinco años, y como pagar las deudas es un deber, comienzo mi relato asegurándoles que todo es absolutamente cierto, palabrita: Tomé asiento en primera fila para oír bien y sin distracciones al profesor, casi tan mayor como yo. Inmediatamente sentí su mirada sobre mis hombros e, inmediatamente, me señaló con un dedo: «Creo que se ha confundido de aula, señora, aquí se va a impartir la asignatura de... La conferencia sobre La Generación del 27 puede presenciarla y oírla en el piso de arriba». Hubo un rumor poco tranquilizador. No me descoloqué. Me puse en pie, respiré hondo, sonreí y le dije: «Muchas gracias por su información. Ya me habían hablado de su amabilidad. Pero, una profesora me ha dicho que aquí se va a impartir mi primera clase como universitaria y aunque usted no lo crea, este momento es para mí muy especial. Espero conseguir que personas que han tenido y tienen mi misma ilusión se sumen y me sigan. De cómo me vaya, dependerá de la intensidad de mi esfuerzo y de la capacidad que desarrolle para adaptarme al nuevo medio y a sus protagonistas».

Me miró de arriba abajo y añadió: «Espero que su paso por estas aulas la hagan muy feliz, señora. Y, por el bien de todos, pido a Dios que no cunda el ejemplo».

¿Saben lo que quieren decir cuando comentan «?y se armó la marimorena»? Después hubo disculpas, apretón de manos y falsas sonrisas. Un comienzo poco agradable que no ensombreció aquel soñado e inolvidable primer día como alumna en la Universidad de Málaga.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine