Tribuna

Empleo y turismo basura

24.07.2015 | 05:00

Tenemos más empleo, pero más malo, más precario y más indigno, con salarios insultantes, de difícil andadura para llegar a finales de mes. Pero es lo que hay. Ya lo sabes: o lo tomas o lo dejas, aunque sea un contrato por horas y luego tengas que trabajar como un mulo. O un contrato en el que tus derechos como persona y como trabajador queden pisoteados. No importa. Hay que echar las campanas al vuelo, tal cual hace Mariano Rajoy (MR) y la ministra del ramo que seguro se irá de vacaciones en romería hasta la Blanca Paloma. A este paso de crecimiento de empleo, MR podrá alardear ante sus huestes fervorosas (La Razón) de que terminará sus cuatro años de gobierno con el mismo paro que le entregó Zapatero. Todo un récord. Y ojo a lo que viene: los jóvenes imberbes, de fácil labia que Rajoy ha echado al ruedo ibérico, estallarán por todos los rincones del territorio patrio para martirizar a los casi cinco millones de parados que aún tenemos, de que ya hemos salido de la pobreza, de la penuria y del hambre; que es historia la búsqueda de comida en contenedores y vertederos de las grandes superficies comerciales, de que estamos a punto de jubilar a Cáritas, a la Cruz Roja y a la legión de asociaciones que dan de comer a quienes ni tan siquiera tienen un mendrugo de pan. Como profetas enviados por el mesías Rajoy recorrerán los caminos del señor para espantar las siete plagas de España, que ya saben ustedes las que son. Y si no las conocen, crean todo lo contrario de lo que les digan y proclamen los profetas Casado, Maroto, Hernando (el pepero), Maíllo (el pepero) y hasta el propio Arenas, desmelenado como nunca, pese a que sobre su cabeza se cierna la espada de Damocles dominada con tanta malaleche por su eterno amigo de nombre Luis Bárcenas.

Y hay que alegrarse de que sea en el turismo donde más empleo se cree, aunque sea el más precario y peor pagado. Y en Andalucía, se nota. La caída del paro en nuestra tierra ha sido espectacular, con cerca de cien mil más empleos, pero casi todos ellos ligados al turismo. Cuando lleguen los meses no vacacionales, veremos qué pasa. Es el objetivo de todo quisqui: paliar, al menos, la temporabilidad. En esas estamos. La Junta, los empresarios y el sursun corda, pero se lleva años sin saber o poder tocar la tecla adecuada. Se llegó hasta a ofertar una habitación doble en un sucedáneo de cuatro estrellas por 34 € todo incluido y así nos va.

Porque resulta que son fechas para alardear de los millones de turistas que nos llegan, con crecimiento espectacular de hasta casi cinco puntos, pero uno que está dado a patearse la calle, acercarse a chiringuitos, a comercios y darse un garbeo por bares varios, los euros es moneda tan preciada que soltarla cuesta retortijones. Mire usted, cantidad, la que quiera y de baja estofa; calidad, poca y menos dada a sobar las tarjetas de crédito. Días atrás, en Doña Francisquita, en el corazón del casco histórico de Málaga, unos amigos y yo nos vimos inundados por unos despechugados (as) turistas, con más cerveza en su cuerpo que el gordo de Cruz Campo, haciendo gala de la consabida y provocativa falta de educación que nos brindaron, por doce euros, un golpe de autoestima, que ni los holligans. Dicen que es el turismo de masas; pues eso: a llenar hoteles aunque sea con el turismo basura.

P.D. (1) Francisco de la Torre, ya no puedo llamarle Paco, la está pasando canutas porque la oposición, incluyendo a Ciudadanos, en pocos días le han hecho morder el polvo al menos en tres ocasiones. Y lo que está por venir. Cuando se viene de la escuela de la mayoría soberbia y aplastante, generadora de pequeños dioses, ponerse a ras de suelo, tiene esas cosas.

(2) Pedro Fernández Montes, toca madera, dejó el Ayuntamiento de Torremolinos con una roncha cercana a los 200 millones de euros. Cuando se conozca el derrame del porqué de esta deuda, con pagos millonarios, habrá sorpresas morrocotonudas. Pero, sobre todo, se pondrá al descubierto el clientelismo obediente de que gustaba rodearse este ínclito personaje.

(3) Los dos emergentes y castizos partidos, Podemos y Ciudadanos, andan enredados en sus cuitas internas. En las extravagantes primarias del primero, su supremo hacedor, Pablo Iglesias, da por bueno que haya votado el 15% de los compromisarios. El entrecejo de Iglesias empieza ya a ser un problema. Y a Ciudadanos, al haber tocado pelo, se sumerge cada vez más en cuitas por cotas de poder; del poder venidero. En Málaga, por ejemplo. Llegará el bombero Rivera.

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