Cartas al director

27.07.2015 | 05:00

Simplificando la educación

Ayer leí, en un periódico de difusión nacional, una entrevista a Leopoldo Abadía referente a la educación de los jóvenes y a la convivencia fructífera en la familia. Apelaba al sentido común y a cuidar los pequeños detalles diarios. Algo, a mi entender, muy certero y básico. Quisiera hacerle eco.

Por si me lee algún padre, maestro o educador de cualquier tipo: la fórmula es bien sencilla y no hay que dar palos de ciego. Sencilla, cien por cien fiable y basada en la más obvia antropología. Y es ésta: hay valores como la buena educación, el respeto por los mayores, el dedicar tiempo a los demás y la cultura del esfuerzo que son siempre válidos. Cualquier esfuerzo educativo debe ir dirigido a fomentar el sentido común y la apertura positiva a los demás.

Creo que va bien recordar lo básico de vez en cuando. Menos criticar a los jóvenes, a la suegra, al vecino de enfrente y al sistema en general. Será más eficaz empezar en nuestro entorno fomentando, con optimismo y en lo concreto, estas ideas básicas. Así que, ¡manos a la obra! 
Miquel Arasa Villar. Málaga

Pasando calor

Me asfixio. Empapado de sudor. Como nunca. Hago grandes propósitos de no rascarme más. Y eso que estoy en Fuengirola y tengo una casa que me defiende bastante bien.

Pero estos días es demasiado. El agua de la playa está casi como el Mar Menor.

Pienso y mucho en los que tienen casas peores. Revolviéndose sin poder dormir. Amparándose como yo en ventiladores. Aguantando este caliente aire espeso y quieto.

Tiene razón y mucha valentía el Papa al acusar a las multinacionales multipropagandistas de más consumo, a las de petróleo, a los políticos ciegos que se empeñan en no frenar el calentamiento.

Pero con tanto calor siento que es una pena que se haya quedado corto. Él también se resigna algo. No toca a rebato. Debe creer demasiado en Dios. No la lía con el CO2.

Porque sólo tenemos un gradito más y ya el calor nos tortura. ¿Qué será si seguimos empujándole a subir como hasta ahora y más? En París hay que comprar para el planeta el aire acondicionado, recobrando el aire de antes sin meterle más CO2. Todos a forzar a los políticos que se olvidan, nefastos, de frenar el calentamiento. O movilizarse a tope o abrasarse. Hoy es evidente con cuanta fuerza hay que exigir. 
Pablo Osés Azcona. Málaga

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