Tribuna

Las barbas a remojar

31.07.2015 | 05:00

Los «malayos» ya saben a qué atenerse con la sentencia del Supremo. Nueve años después se cierra un largo y proceloso camino judicial, con Roca, el inductor y sobornador, que deberá estar más años en la trena. A la vista de las sentencias del caso Malaya, muchos de los encausados por los ERE, Gürtel, Púnica y los múltiples casos que arrinconan al PP en Valencia, Madrid y Baleares, han puesto sus barbas a remojar. La corrupción se paga, con cárcel. Queda que la propuesta de Pedro Sánchez de que, en caso de gobernar, promovería la legislación que obligue a devolver lo robado. Un «malayo», de primer nivel, no tuvo empacho en confesarme en el restaurante Frutos, que «terminar en la cárcel por dos o tres años era un mal menor», y, luego, a disfrutar de los milloncejos «apalancados». Y con cinismo de quien sabe moverse en las cloacas, añadió: «en la cárcel, con dinero, ni pierdes la libertad». Todo está dicho. El dinero robado a las arcas municipales no llegará al Ayuntamiento de Marbella y de ahí el enorme cabreo del alcalde, el socialista José Bernal. Los bienes de Malaya y las sanciones irán al Estado y no al pueblo de Marbella. Para el Estado es una limosna, para el pueblo de Marbella, para su ayuntamiento, poder respirar. Ni por esas.

Y para cabreos el de la consejera de Hacienda de la Junta, María Jesús Montero, con el ministro Montoro y sus chascarrillos. Montoro está en capilla, le quedan unos pocos telediarios y como dice la leyenda «morirá con las botas puestas y un cuchillo entre los dientes». Este Montoro es un personaje extraño, cachondo, que se ríe de su sombra y se ríe de sus propias gracietas; pone a caldo y quina a quienes no comulgan con sus consabida manía por joder el estado del bienestar con sus recortes para las autonomías y proclamar que éstas dejen de llorar y de lamentarse y se pongan a trabajar y a cumplir el déficit señalado. Montoro, el mejor discípulo de la Merkel; con eso está dicho todo. Y se va haciendo la puñeta a su tierra, en especial, porque Andalucía de los cacareados por Mariano Rajoy (MR) 1.700 millones a recibir, tendrá que destinar una buena parte a pagar la deuda. No extraña, pues, que la consejera María Jesús Montero haya dejado claro que torpedear el estado del bienestar en las autonomías parece ser el objetivo de Montoro, con el placet de MR. Montoro, manejando y haciendo trampa en su particular Tarot, se quita el problema diciendo que los gobiernos autonómicos formados por tres o cuatro partidos, para dejar en la cuneta al PP, se la ingenien para atender sanidad, educación y dependencia con un ramo de perejil. Montoro en estado puro.

Pero todo es poco si me sale en la pantalla tonta un personaje descorbatado y con cinismo rayano en el insulto se dice estar indignado y abochornado por lo último que se ha sabido de la trama Púnica. Este personaje es Pablo Casado, capaz de tragarse cuantos sapos le salgan al paso. Tenemos un verano por delante para divertirnos, si es que somos capaces de digerir la galopante corrupción que se cierne sobre el PP, con Rajoy sacando de su chistera a personajes como García Albiol, el xenófobo Le Pen español.

P.D. (1) Vuelve a primer nivel de la política andaluza Javier Carnero, designado consejero delegado de Turismo Andaluz, la poderosas y eficaz empresa de gestión turística, ejemplo a seguir. Carnero, que fuera alcalde de Benalmádena, y que tuvo la altura personal y política de abandonar la lista socialista en las pasadas elecciones al ser imputado pese a tener la constancia de que no prosperaría, como así fue, es un ejemplo de algo que no se prodiga en la vida política.

(2) María Gámez y Francisco de la Torre, separados por kilómetros de diferencias políticas, han unido sus fuerzas para sacar adelante el llamado Polo Digital de Málaga. La maniobra de María Gámez, hábil en el regate en corto, con su apoyo al alcalde larga una carga de profundidad a Cassá. Veremos.

(3) Málaga está hecha unos zorros, con más mierda y suciedad de la que cabe en una ciudad que quiere ser referencia en España. El problema no lo tiene el concejal de suciedad, ni tan siquiera la empresa que se forra con la basura no recogida, sino que el responsable primero y directo es el alcalde, don Francisco de la Torre. No se trata de pedir su dimisión, sino de imponerle la penitencia de, en pleno mes de agosto, a pan y agua, recorra los barrios extremos de la ciudad para enriquecer su agenda de cosas por hacer.

(4) Me voy de vacaciones. Ustedes y yo vamos a descansar.

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