La libreta del duque de Chantada

El enigma Nedovic

31.07.2015 | 09:41

En 1991 Wesley Snipes y Woody Harrelson rodaban la película «Los blancos no la saben meter» sin ser conscientes que al otro lado del mundo en el pequeño pueblo serbio de Nova Varos nacía un niño llamado Nemanja Nedovic que después de ver la película cambiaría su vida. El pequeño Nedovic veía la película con 11 años y decidía, con el apoyo de su madre, que el baloncesto sería parte de su vida. Después de verla se obsesionó con machacar el aro. Primero hacía competiciones con sus amigos para ver si alguno era capaz de tocar la punta del aro. Después jugaban a tocarlo con el balón pero lo que le convirtió en una estrella fue idear un sistema de bancos que le permitieron saltar y lograr su primer mate con sólo 11 años. Lo que no pudo conseguir fue coger el balón con una sola mano.

Su padre, Sladjan, un ex jugador de balonmano que ahora entrena en las categorías inferiores del RK Estrella Roja y su madre, Snezana, una ingeniera agrónomo que trabaja de inspectora de medio ambiente recorrieron media Europa. De hecho Nemanja nació en Serbia pero su hermana Ivana nació en Austria. Esto ha provocado por ejemplo que Nedovic domine varios idiomas: inglés, alemán, serbio e italiano y se atreva también con el español y el esloveno.

Nadie dudaba que Nemanja sería un gran deportista, con sólo 9 años cuando vivía en Ascoli. La Federación Italiana de natación quiso nacionalizarlo porque creían que sería una estrella de la natación. Viviendo en Italia también probó el fútbol, pero su madre cuenta que después de verlo jugar en la escuela se dio cuenta que ese no era su deporte. «No tenia coordinación, las piernas iban por un lado y los brazos por otro». Snezana descartó el balonmano porque Nemanja quería jugar de portero y su madre no quería que su hijo recibiera pelotazos continuos en la nariz y en la cabeza. Quedaban el tenis, el voleibol y el baloncesto y ahí el cine como contábamos al principio el que jugó un papel decisivo.

De vuelta a Serbia, en Uzice, Nedovic que no era muy amigo del trabajo físico, encontró un aliado inesperado en su trayecto al colegio. 300 escalones separaban la vivienda familiar de su centro educativo, un recorrido que muchas veces duplicaba. Esos más de 200.000 escalones que hizo en un año moldearon su tren inferior y le ayudaron a llegar a las categorías inferiores del Estrella Roja. Debutó con 17 años en Primera División y cuando los Scouts NBA viajaban a Belgrado para ver a Jan Vesely en el Partizan, descubrieron a un chico que jugaba en el Estrella Roja y que comenzaron a conocer como el «Derrick Rose europeo». Una comparación que Nedovic se tomaba con mucho humor. «Yo era la versión tres veces más lento y más débil de Rose». Para lo historia quedará que su nombre fue el último que pronunció David Stern como comisionado de la NBA en un Draft al ser elegido en el puesto 30 de la edición de 2013.

La duda ahora, es saber qué Nedovic veremos en Málaga. Si el «Derrick Rose europeo» que maravilló antes de ir a la NBA o el jugador que militó el año pasado en Valencia. Si Joan Plaza consigue sacar su mejor nivel, el techo de Unicaja se elevará de manera exponencial y el equipo estará preparado para cerrar una gran temporada.

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