Tierra de nadie

Ser de aquí

03.08.2015 | 05:00

May noticias que, según las lees, te van convirtiendo en un extraterrestre. Te extrañan del mundo, de modo que cuando llegas al final, aunque a tu alrededor nadie haya notado nada, te has transformado en un intruso. Ya no eres de aquí. Pero te callas. Un día, viendo el telediario, le dije a mi mujer eso mismo, que ya no era de aquí, y me respondió que por qué no me marchaba. Ser extraterrestre no significa necesariamente pertenecer a algún sitio. Hay personas para las que la despertenencia es su condición natural. Un día, como a los siete u ocho años, te preguntas si esos señores que te cuidan son realmente tus padres y ahí empieza una historia de desfamiliarización que conduce a lo que conduce. En la historia de la humanidad ha habido miles de extraterrestres. Precisamente estoy leyendo la biografía de Silvia Plath, una mujer que habiéndose pasado la vida intentando ser de aquí, tuvo que suicidarse a los 31 años porque no había forma. Haces lo que ves hacer a todo el mundo: estudias, trabajas, te casas, tienes hijos, adoptas una postura política, incluso geopolítica, etc., pero si no eres de aquí no eres de aquí. ¿De dónde entonces? Misterio.

No ser de aquí tiene ventajas e inconvenientes. El inconveniente es que no entiendes nada. La ventaja, también. Un cierto grado de aturdimiento no está mal para recorrer este trayecto que va de la vida a la muerte. Digamos que le hace a uno más tolerante, más humano. No sabemos cómo hacer que un perro sea más perro o un gorrión más gorrión, pero albergamos la fantasía de que hay un ideal de humanidad hacia el que nos dirigimos un poco a ciegas, al modo en que cientos de inmigrantes atravesaban el otro día, pobres, el Eurotúnel que une a Francia con el Reino Unido. ¿Cómo de humanos, por cierto, eran estos inmigrantes? ¿Cuánto de humano hay en Xavier García Albiol, el último héroe del PP, que compara a los extranjeros pobres con la basura? García Albiol es un particular, no nos importa mucho lo que diga, pese a su estatura. Lo preocupantes es que sea el ídolo de un partido que gobierna y que tiene posibilidades de volver a gobernar. El PP, como individuo colectivo, está convencido de ser de aquí, y ese convencimiento es una fuente de racismo insoportable.

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