La libreta del duque de Chantada

Cuando el dinero entra por la puerta, el deporte sale por la ventana

08.08.2015 | 05:00

El Málaga CF tenía hace un año un maravilloso proyecto deportivo. Si en lugar de jugar la Liga española el equipo malagueño disputara la NBA probablemente en un par o tres de años podría ser un serio candidato a los puestos altos de la clasificación. El trabajo de la cantera dio su fruto y una serie de jóvenes jugadores daban el salto de la cantera al primer equipo y realizaban una campaña excepcional que acaparó la atención de todos. Juanmi debutó con la selección absoluta, Darder y Samu Castillejo con las categorías inferiores de «La Roja» y Samu se quedaba a las puertas pero era un seguro candidato para esta temporada. Pero de repente, en una liga salvaje sin ningún tipo de regulación para favorecer a los clubes más allá de obligarles a pagar las facturas cada mes, que tampoco es poco, ha propiciado que Juanmi abandone el barco blanquiazul por siete millones, los dos Samus por 14 y Darder lo podría hacer por 10, aunque el Málaga no acepta esas condiciones con el Lyon. Y Camacho se ha salvado por estar lesionado. Si no, después de sus actuaciones con el equipo y la selección, también estaría lejos de La Rosaleda.

Los grandes se han dado cuenta de su poder y sangran a los pequeños acuciados por la falta de liquidez para hacer frente a los pagos. Para que quiere el Real Madrid una larga cantera si puede ver crecer a los jugadores y cuando son estrellas jóvenes puede fichar a Sergio Asenjo por cuatro millones o a Jesus Vallejo por seis. Una apuesta segura con mucho menos riesgo. Nos encaminamos hacia un escenario donde antes de empezar la temporada todo el mundo sabrá dónde la acabará y la posibilidad de cambiar de status será inexistente. Vamos hacia una liga de castas como en la India, donde los Brahmanes, sacerdotes e intelectuales –Real Madrid y Barcelona– jugarán su liga. Los Kshatriyas, guerreros y reyes –Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla– jugarán la suya. Los Vaishyas, comerciantes –Villarreal, Málaga, Espanyol o Athletic–, la suya. Los Shudras, campesinos y trabajadores –Deportivo, Celta, Getafe o Rayo Vallecano– la suya. Y por ultimo los Dalits o intocables recién ascendidos serán defenestrados al año siguiente sin solución de continuidad. Eso, si les dejan jugar porque en cualquier momento el sistema ACB se expande y vamos a ligas cerradas sin factores correctores.

Los americanos, como casi siempre, han sido más listos y han previsto estas situaciones con limites salariales y sistemas de igualdad, vía draft, para acceder a sus ligas. Esa es la única manera de que una liga cerrada tenga interés y de que una liga abierta no se convierta en una aburrida liga cerrada en unos pocos años. ¿Tendría el mismo interés la NBA si año tras año ganaran los títulos Lakers y Celtics como en los años 80? La respuesta es no. La renovación de la liga hace que se hayan conocido 27 campeones distintos, 21 con más de un título y nueve equipos distintos han jugado las siete últimas finales. ¿Lo comparamos con La Liga española de fútbol? Pues nueve campeones y solo seis equipos con más de un título y eso que se han jugado 18 ediciones más.

En los últimos 30 años, Real Madrid y Barcelona se han repartido 25 títulos. En la liga ACB el panorama es aún peor: sólo seis campeones, sólo cuatro con más de un título y cuatro años repitiendo la misma final. Absolutamente desolador. El deporte español está ante un gran reto. O consigue repartir mejor el dinero que genera o se verá abocado a la desaparición. Los pequeños no pueden aguantar mucho tiempo siendo los bufones de los grandes que como señores feudales reclaman su derecho de pernada, previo pago, cuando quieren. Ahora le ha tocado al Málaga CF pero el equipo de Martinicos no ha sido el primero ni será el último. Cada minuto que corre cuenta en contra de nuestras grandes ligas.

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