Porque hoy es sábado

Teresa de España (y de Gálvez)

08.08.2015 | 05:00

La Junta recuerda que tendrán que enviar una solicitud a la familia de Alejandro, el niño malagueño que vive en brazos de sus padres por tener que enfrentarse a las escaleras en su vivienda social de dos plantas. Para otros la casa sería una monada pero no para ellos. Por eso piden desde hace doce años que se les cambie por una planta baja. 35 peldaños pueden ser la cordillera del Himalaya para un niño con parálisis cerebral. No se me quita de la cabeza el reportaje de Alfonso Vázquez, Alejandro en brazos de su padre mirando a la cámara, la imagen del niño durmiendo en el salón. Lo recuerdo mientras como boquerones en el agosto de Málaga, rendido a la luz norteamericana de Teresa Valcarce, ferrolana de nacimiento y malagueña por parte de padres y por su cautivadora sonrisa€

Malagueña en Washington
La joven «Teresa de España», madre, esposa, activista ciudadana y creadora del News Letter de Las marujas –y marujos– que arracima a unos 600 españoles que viven en Washington, está en Málaga para recibir esta noche el homenaje de la axárquica villa de Macharaviaya, cuna de los Gálvez malagueños. El retrato de uno de ellos, Bernardo de Gálvez (1746-1786, militar y político, conde y vizconde de Galveston, héroe de la batalla de Pensacola, héroe en México donde está enterrado, gobernador de Luisiana que marchó junto al mismísimo George Washington contra los ingleses, etc, etc) ya cuelga en el edificio del senado, en el capitolio norteamericano, en Washington, gracias al feliz empecinamiento ciudadano de Teresa Valcarce, esa luz que no deja de irradiar conversación y esperanza mientras muerde una croqueta de piñones y prueba la «araña» por primera vez -el pescado-, frita con mimo en el mesón Los Hidalgos, en el Centro de Málaga, precisamente junto a, cómo no, la clínica Gálvez€

Caballero de Olmedo
Almuerzo con ella gracias al caballero Manuel Olmedo Checa, quien con pasión de ingeniero coordina la revista Péndulo, es miembro de la Asociación Bernardo de Gálvez y bucea en la Historia con culto patriotismo desde la Academia de Bellas Artes de San Telmo. Además de arreglar el mundo, como siempre que se reúnen españoles junto a unos boquerones y un vino o una cerveza, hablamos de la presentación del Gobierno de los Presupuestos Generales del Estado a bocajarro y con dos elecciones en ciernes. Las Generales serán en Navidad. Y lo serán después, casi sin solución de continuidad, de las pretendidamente «plebiscitarias» catalanas, elecciones catalanarias. Los PGE y las cifras del paro han sido presentadas mezclados y en pleno verano, mientras arden miles de hectáreas de monte un año más, como una desesperada y desesperante ensalada que pretende probar en positivo por quienes gobiernan, y en negativo por quienes pretenden hacerlo a partir de enero, que ya España va bien o que sigue yendo mal.

Playa de La Misericordia
Yo sigo llevando a mi niño a la playa casi a diario. Nos bañamos en La Misericordia entre alevines vivos (de palometa creo que son por la colita terminada en pico con dos puntos negros) y rodeados de residuos que no termina de evitar que floten el tan nombrado en vano saneamiento integral. Pero hoy prefiero no seguir hablando de eso. Ni de política como otros sábados. Y es que no recuerdo un verano con más días de mar en calma y con la temperatura del agua tan alta. A quienes nos gusta salir a pescar, el Mediterráneo se ha convertido por eso en Disneylandia.

Alejandro y Pensacola
Pero merece la pena volver a hablar, en cambio, de los padres de Alejandro. Tener gente como ellos de vecinos en Málaga me hace sentirme orgulloso. Entre su lucha por facilitarle la vida a su hijo, hablando con un periodista y con quien haya que hablar, y la actitud de quien les ha contestado desde la Junta que antes tienen que enviar una solicitud, tras doce años de empeño, si esto fuera la batalla de Pensacola en cuya estrecha bahía y con fuego en contra el malagueño De Gálvez se atrevió solo con su bergantín, el héroe sería Alejandro y la respuesta de la administración andaluza sería el equivalente a los ingleses. Como si lo importante no fuera facilitar al máximo la tarea a quienes ya tienen bastante con la de su día a día, incluida la solicitud burocrática, y lo más rápido posible, pensando sólo en quienes podrían ver mejoradas sus vidas un día antes y no tantos meses o años después.

El protegido
No les he contado a Manuel Olmedo y a Teresa Valcarce que, gracias a Pablo Aranda –cuya novela negra El Protegido anda recorriendo el mundo de la mano de sus viajeros lectores– presenté el último libro de Javier Moro, A flor de piel. En ella se narra la curiosa expedición española para inocular en vivo el pus con el virus de la viruela en las Américas. Pues bien, aparece precisamente el malagueño Bernardo de Gálvez y€ Hasta aquí puedo contar€ Porque hoy es Sábado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine