Con otra cara

¿Más de un hijo?

09.08.2015 | 05:00

Después de más de 40 años pudiendo tener un hijo como máximo para evitar que se les disparara la población, los chinos previsiblemente podrán pronto ampliar sus familias ya que sus dirigentes se han dado cuenta de que no va a haber mano de obra joven para pagar las pensiones y mantener el país con una población en la que para 2050 habrá un 45% de mayores de 60 años. Si aquí en España muchos andamos con miedo de quedarnos sin jubilación por falta de población activa suficiente, hay que imaginarse a los chinos con sólo uno por matrimonio. El caso es que ahora Pekín se está planteando la posibilidad de permitir a las parejas tener un segundo vástago que cotice en el futuro, pero es posible que no lo tengan tan fácil. Hace un par de años el gobierno chino ya permitió ampliar a dos los hijos en las familias en las que uno de los dos cónyuge fuera a su vez hijo único situación en la que al parecer se encontraban unos 11 millones de parejas. Sin embargo, de ellas, sólo un millón y medio ha pedido permiso para dar un hermanito al primogénito, algo que no ha dejado de sorprender a las autoridades dado que la prohibición de tener más de un hijo nunca ha sido acogida con agrado por la sociedad china. ¿Y ahora que pueden, no quieren? Las costumbres también han cambiado en China y más después de décadas mentalizados de que con un niño basta y, por mucho que el gobierno estimule ahora la maternidad, las mujeres que se han incorporado al mercado laboral, que hacen juegos malabares para conciliar, y que saben lo que cuestan los pañales, las papillas y los cursos de inglés, no se van a lanzar en masa a tener hijos porque les dejen hacerlo. Supongo que los chinos, como todos, se han dado cuenta de que, tal y como está el patio, no es nada fácil sacar a los hijos adelante y pagarles una educación que les permita sobrevivir en una sociedad cada día más competitiva. Desconozco cuánto cuesta criar y educar un niño en China en condiciones, pero a poco que se nos parezcan, no me extraña que no se tomen con algarabía la posibilidad de tener más hijos. Si los gobiernos quieren que las mujeres nos lancemos a parir para contar con futuros trabajadores que nos paguen el Imserso, más vale que empiecen a abrir guarderías gratuitas, a dejarnos salir del puesto de trabajo sin malas caras cuando hay que llevar al crío al pediatra, que abaraten los pañales, que dejen al pequeño usar los libros del mayor en el cole sin cambiarlos cada año, que no nos cobren los másteres universitarios a precio americano, que aumenten el tiempo de baja tras el parto... Lo normal para que tener un hijo sea una bendición y no una condena.

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