Punto final

Campus ABP

16.08.2015 | 05:00

Esta semana he dirigido por segundo año consecutivo el Campus de la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP). Este es un campus que se realiza algunas fechas antes del comienzo de las pretemporadas de los equipos ACB con el fin de que los jugadores profesionales se preparen para la pretemporada de sus equipos. Podíamos decir que es una pre-pretemporada.

Como experiencia es todo un lujo para mí. En primer lugar, la ABP me rodea de un equipo técnico formado por enormes profesionales para desarrollar los contenidos planificados. Han hecho que el trabajo sea muy sencillo y compartir equipo técnico con ellos es todo un privilegio.
En segundo lugar, el grupo de jugadores que este verano se han inscrito era de altísimo nivel. Todos saben a qué vienen al campus. Nosotros nos ponemos a su servicio intentando planificar un trabajo en doble sesión en el que combinamos preparación física y técnica individual en grupos muy reducidos para individualizar lo más posible el trabajo; sesiones de tiro en estático y en movimiento, en competiciones o de porcentaje; y entrenamientos de juego colectivo trabajando defensa, contraataque en superioridad y diferentes situaciones de juego en las que buscamos que los jugadores lean el juego ofensiva y defensivamente.

Por último, he podido compartir tertulias de baloncesto con Alfonso Reyes y Rafa Jofresa, que para los jugadores profesionales son el presidente y el secretario general de la asociación pero para mí son dos estrellas del baloncesto que yo admiraba cuando eran jugadores y que he visto jugar infinidad de partidos. Pierdes la noción del tiempo hablando con ellos del baloncesto actual o escuchándoles contar anécdotas con entrenadores con los que han compartido vestuario en sus carreras en la élite. Quizás no se dan cuenta de lo que aprendes de ellos en esas conversaciones.

Este año el campus se ha hecho en San Sebastián de los Reyes, Madrid. La ciudad tiene una impresionante dehesa (Dehesa Boyal) que pinta de verde el entorno que la rodea. Me llamó mucho la atención la cantidad de badenes y rotondas que hay para controlar la velocidad del tráfico y que no he visto un solo semáforo en toda la ciudad.

El complejo deportivo Dehesa Boyal es donde hemos desarrollado todo el trabajo. Allí disponíamos de una cancha con ocho canastas perfecta para nuestras sesiones de tiro diarias, un gimnasio con todo lo necesario para el trabajo planificado por el preparador físico y una piscina en la que los jugadores han podido relajar sus músculos después de cada sesión.

El nivel de profesionalismo del grupo de jugadores que se ha inscrito para esta edición del campus ha sido fantástico. Hemos intentado plantear un trabajo buscando la máxima exigencia en cada sesión y, gracias a ellos, el objetivo ha sido muy fácil de cumplir porque su implicación en el trabajo ha sido fantástica. Pero lo que más me ha llenado de satisfacción es verles disfrutar jugando a baloncesto a pesar de que el volumen de trabajo iba aumentando su cansancio. Esto no ha sido un problema porque ese cansancio no ha hecho mella en el nivel de esfuerzo que han puesto.

Ellos deben aprender que la pasión es el mejor camino para desarrollar la profesión que han elegido. Sin esa pasión es imposible ser feliz jugando al baloncesto. Inscribiéndose a actividades como esta demuestran que ellos tienen ilusión por su profesión y que saben que para desarrollar su trabajo deben cuidar su cuerpo y tenerlo siempre a punto, puesto que su cuerpo es su herramienta de trabajo.

Esta semana esos chicos han ganado en mí un fan de sus carreras esta temporada. Seguiré sus estadísticas y sus actuaciones en los equipos en los que juegan. A todos les deseo la mayor de las suertes. Los pocos que se encontraban todavía sin equipos estoy convencido de que pronto conseguirán un contrato en algún club en el que seguir desarrollando su pasión, que no puede ser otra que el baloncesto.

Será la ABP y los propios jugadores quienes evalúen nuestro trabajo y por supuesto que seremos autocríticos para seguir mejorando, siempre buscando la perfección.

Acabaremos el artículo como terminábamos cada sesión, así que ahí va: «Un, dos tres, ¡¡pajarillo!!».

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