En corto

Consejo de no enemigo

16.08.2015 | 05:00

En tiempos, parte de la izquierda (y del PSOE) predicaba el llamado «uso alternativo del derecho», inspirado en Gramsci, que veía la ley como una especie de chicle que se podía estirar o modelar, para ponerla al servicio de los grupos sociales inferiores. Ese afan justiciero acababa chocando con los tribunales de justicia, lógicamente guiados por el principio de seguridad jurídica, al que repugna que la ley estire, encoja o cambie de forma a la medida del interés político de quien la aplique. Para que la Ley sea igual para todos hace falta que también sea la misma para todos, que no se use para fines distintos de los que persigue y que si se quiere cambiar se alcance primero la mayoría precisa para ello. Como algunos partidos emergentes parecen propensos a caer en aquella antigua tentación, sus responsables más responsables deberían evitar futuros problemas a sus huestes más aguerridas.

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