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Estados Unidos y China miden su influencia

24.08.2015 | 05:00

Las dos mayores economías del mundo se miran cara a cara y cada gesto tiene réplica en una especie de juego de espejos. Estados Unidos no está dispuesto a soltar el volante de los mercados y China se ha dado cuenta que también tiene capacidad para acelerarlos o frenarlos y cada vez maneja mejor los pedales.

La mayor parte de los miembros de la Reserva Federal (Fed), el banco central de los Estados Unidos, consideraron en su última reunión que las condiciones económicas necesarias para la subida de los tipos de interés de referencia y el consiguiente ajuste monetario no se habían alcanzado todavía, pero que «se aproximan». Así lo señalan las actas de los encuentros celebrados los días 28 y 29 de julio y que se publicaron el pasado miércoles. Sin embargo, en ese pequeño intervalo de tres semanas las cosas han cambiado y la culpa la tiene China.

La mayor parte de los analistas, ante la consolidación de la actividad económica en Estados Unidos y la baja tasa de desempleo (del 5,3 %), ya daban por hecho que en septiembre habría subida de tipos en Estados Unidos, lo que equivaldría a declarar que la recuperación está apuntalada y que es necesario tomar medidas para evitar un recalentamiento de la economía que desboque la inflación. Con ese panorama, el Banco Popular de China contraatacó con una modificación en el sistema de cambio entre el yuan y el dólar que se tradujo la semana pasada en tres devaluaciones consecutivas que a su vez provocaron una depreciación de la moneda del gigante asiático del 4,6% y que cayeran las Bolsas internacionales.

Habría que preguntarles de nuevo a los miembros de la Fed si siguen considerando que las condiciones para la subida de tipos se aproximan. Hay que tener en cuenta que si finalmente se elevan es muy probable que el dólar se fortalezca, con lo que las diferencias con el devaluado yuan serían aun mayores y la ventaja de la exportaciones chinas aumentarían en los mercados globales, lo que pondría en peligro el cumplimiento de las previsiones de crecimiento de Estados Unidos.

Desde el inicio de 2014, el yuan se había apreciado más de un 10% frente al resto de divisas mundiales y las exportaciones habían caído notablemente (el 7,3% en los siete primeros meses del año). No es de extrañar que el Gobierno chino tomase medidas. «En realidad, lo que señalan las desvaluaciones son la entrada de China en el escenario global como un jugador sofisticado», señaló el pasado fin de semana el economista-jefe del Banco Mundial, el indio Kaushik Basu, en una entrevista con la agencia Efe. Para el profesor en excedencia de la Universidad de Cornell (EEUU), en el fondo de la decisión de China está la posible subida de tipos por parte de la Reserva Federal y ésta podría modificar sus planes a la vista del movimiento del gigante asiático. De hecho, Basu considera que la devaluación de China podría hacer que el banco central estadounidense retrasase al menos hasta diciembre el inicio del ajuste monetario.

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