Málaga de un vistazo

No estamos acostumbrados

10.09.2015 | 05:00

Las selecciones nacionales de baloncesto y fútbol nos están dejando planchados. No se sabe a qué están jugando últimamente. Del Bosque y Scariolo se están encontrando con dos equipos a los que parece que se les ha olvidado meter la pelotita, unos en la portería y otros en la canasta. Acostumbrados como nos tenían a ganar, ganar y ganar, ahora nos encontramos con equipos que son todo menos eso, un equipo, un conjunto. ¿Qué puede estar pasando? ¿Estaremos antes eso tan manido del «cambio de ciclo»? Sea como fuere, los deportes que más alegrías nos han venido dando en los últimos años parece que se están yendo al garete. Más allá de los resultados, que son importantes, las selecciones se nos están yendo de madre en lo que concierne a su papel como «roles modelo» a seguir por la juventud y buena parte de la sociedad.

El martes, Nicola Mirotic se encabronaba después de perder contra Italia y rompía con todas las fuerzas de su furia de ganador una bandera serbia. Él, montenegrino nacionalizado español, había sido colocado en los últimos años como la gran esperanza española, como el líder de una nueva y joven selección que tomara la bandera que han de soltar los Gasol, Reyes, Rudy... Un desaire de ese tamaño le deja a la altura del betún. Pero no solo pasa en el básquet, también vemos como los ídolos futboleros se van al carajo por sus niñatadas. Es el caso de Piqué, odiado y pitado por los campos de España, un tipo que, innegablemente, es un buen futbolista, pero que fuera del campo parece comportarse como un lerdo quinceañero. Lo de salir de fiesta es lo de menos, lo peor es ser un provocador lenguaraz y tratar de dejar a la gente contenta. Es imposible, Piqué. Los deportistas tienen que hablar en la cancha sin payasadas. De todos modos, estas cosas solo salen cuando no acompañan los resultados. No estábamos acostumbrados a esto ya€

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