El desliz

Las gemelas de Yahoo

13.09.2015 | 05:00

La presidenta de Yahoo, Marissa Mayer, acaba de anunciar que espera gemelas para el mes de diciembre, y que volverá a su puesto de trabajo dos semanas después del parto, aunque durante ese tiempo continuará trabajando desde casa. Otra que deja pasar la oportunidad de demostrar al mundo que la maternidad, e incluso el hecho de ser mujer, es perfectamente compatible con un desempeño laboral al más alto nivel. No es que por estos lares nos rasguemos las vestiduras, pues la americana todavía gozará de una baja un tercio superior a la que se tomó la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santa María, quien a los diez días de dar a luz asumía las riendas del traspaso de poderes después de las elecciones porque España la necesitaba más que su bebé. A partir de ahí, todo ha sido naufragar en materia de conciliación en esta legislatura: las mujeres conservadoras no están ni se las espera en ninguna revolución social que afecte a su sexo. No solo no se ha dado un paso a este respecto, sino que la reforma laboral de Mariano Rajoy ha facilitado el despido de mujeres embarazadas y la precarización de las que ya tienen hijos. Para el resto subió el IVA de los pañales al 21 por ciento, pues se consideran artículos de lujo, y recortó las ayudas sociales. De las condiciones de las autónomas mejor no hablar. Lo mismo el presidente tiene un plan como el de Cataluña para cuando le muestren ese lastre de pirámide de población envejecida que se nos viene encima. Me gustaría saber si una tecnológica del tamaño de Yahoo puede sobrevivir seis semanas sin su primera directiva, quedando en manos del equipo que ella ha creado. Ni idea de lo que supone la orfandad para una megacorporación. Me falta experiencia en este campo de los negocios de internet, pero no así en el de los partos múltiples. Y recuerdo con claridad que a los quince días de nacer, mi hija pesaba 2,5 kilos y mi hijo poco más de 2, y que les daba el pecho cada dos horas. Cada 120 minutos se organizaba la tercera guerra mundial del amor. Todavía parecían permanentemente asustados y se calmaban con mi olor, mi voz y mi contacto. Por lo que respecta a mí, dormía veinte minutos tres o cuatro veces al día, ya me ataba los cordones de los zapatos sin gritar de dolor por la cesárea y no me cansaba de mirarles. Para quienes proponen ampliar la baja a los padres para conseguir recortar la de las madres, solo recordar que también los niños se incluyen en la ecuación. La OMS recomienda a los estados un mínimo de cuatro meses de permiso maternal obligatorio para garantizar que el recién nacido reciba la lactancia, y preconiza que además se facilite que la trabajadora la prolongue lo más posible. No se trata de quitarle semanas a la madre para dárselas al padre, sino establecer políticas para que no se las discrimine a ellas en cuanto disfrutan de un derecho que además revierte socialmente.

Nunca se me ocurriría pensar que una mujer es mejor o peor madre por quedarse más o menos tiempo junto a su bebé, pero el mensaje que envían todas estas mujeres con mando en plaza resulta claro para sus trabajadoras y para el resto de ciudadanas: la baja maternal penaliza tu carrera. Para la mayoría de nosotras, que no somos millonarias como la presidenta de Yahoo, pagar un ejército de niñeras y canguros que se ocupen de los niños no es una opción viable, luego que no me hablen del derecho de las mujeres a decidir que vuelven al curro desde el paritorio. Necesitamos que las cosas cambien y sea compatible tener familia y oficio. Por si preferimos la profesión, o deseamos no perdernos esos maravillosos primeros días en la vidas de los hijos. También te pueden retransmitir en streaming el primer ajito de tus nenas, Marissa Mayer. Si con eso te das por satisfecha, pues allá tú.

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